Dinosaurios: el descubrimiento del segundo en territorio colombiano – Ciencia – Vida


En 1943, cuando la Tropical Oil Company hacía un mapeo geológico por el Cesar en busca de petróleo, un particular hallazgo se cruzó en el camino de los trabajadores: una vértebra fosilizada de lo que parecía ser un animal enorme.

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El espécimen fue llevado a las colecciones de la Universidad de California, en Berkeley (Estados Unidos), donde fue descrito preliminarmente en 1955 como un saurópodo indeterminado; en otras palabras, un dinosaurio herbívoro de cuello largo del que se desconocía su especie u origen familiar.

Esta semana, 67 años después, un equipo internacional de investigadores publicó en el Journal of Vertebrate Paleontology los resultados de un estudio que dice que este animal desconocido es realmente una nueva especie de dinosaurio que vivió en la serranía del Perijá hace aproximadamente 175 millones de años: el Perijasaurus lapaz. El segundo dinosaurio colombiano que se conoce, después del Padillasaurus leivaensis.

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El fósil permaneció en el olvido durante décadas, hasta que en 1997 el investigador estadounidense Jeff Wilson Mantilla, curador de paleontología y profesor de la Universidad de Michigan (UM), en una visita a su hermano, que estudiaba en ese momento en Berkeley, conoció la vértebra y quedó fascinado. “Era algo muy interesante, grande y complejo”, recuerda. Desde ese instante, el investigador tenía la idea de pedir prestado este fósil para seguir estudiándolo.

Jeff Wilson Mantilla

La paleobotánica Mónica Carvalho y Jeff Wilson sostienen la parte basal de la vértebra del ‘Perijasaurus’ en el laboratorio en la UM.

Tuvo que esperar hasta 2018, cuando, gracias a un proyecto respaldado por la Fundación Fulbright para estudiar la evolución de los saurópodos en Colombia, el espécimen fue prestado a la Universidad de Michigan. Según le contó el paleontólogo a este diario, la pieza nunca había sido preparada adecuadamente para su estudio y todavía había roca original dentro y alrededor de la vértebra, ocultando características importantes.

Mientras en Estados Unidos el jefe de preparación de la UM, William Sanders, eliminaba pegamento y yeso de la vértebra, aumentando la visibilidad de sus detalles anatómicos, en Colombia el doctor Wilson Mantilla se reunió con un grupo de científicos de la Universidad del Norte, liderados por el profesor Aldo Rincón, autor principal del estudio, un paleontólogo colombiano que se ha especializado en mamíferos fósiles del Caribe.

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La idea de los investigadores era redescubrir el sitio de donde había salido el fósil hace 80 años, en busca de nuevas pistas sobre la identidad de este dinosaurio colombiano que nunca había sido descrito, de su habitad y, por qué no, de más de estos animales que esperan ser encontrados en el subsuelo del Cesar y de otras regiones del país.

“Volvimos al sitio con un mapa hecho a mano, información sobre la vértebra y la descripción que se había hecho en los años 40 y tratamos de reubicar el sitio, pero no era tan fácil. Esa zona es muy verde, hay muchas plantas y no se puede ver fácilmente la roca. Además, cuando se mira un punto en el mapa, en la tierra ese mismo espacio es gigante”, relata Wilson Mantilla.

Después de meses de búsqueda encontraron lo que se cree fue el sitio original de donde se recolectó la pieza del nuevo dinosaurio. A partir de muestras fósiles de plantas, el doctor Rincón y Daniel Raad, egresado del programa de Geología de la Universidad del Norte, reconstruyeron el ambiente en el que pudo haber vivido hace cientos de millones de años el Perijasaurus, un bosque que crecía en las laderas de un río.

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La paz y la ciencia

El profesor Aldo Rincón, autor principal del estudio.

El profesor Aldo Rincón, autor principal del estudio, tomando muestras en la zona.

Foto:

Universidad del Norte

Sin la firma de los acuerdos de paz en el 2016 con la guerrilla de las Farc, este estudio, en el que también participaron Martín Ezcurra, curador en el Museo Argentino de Ciencias Naturales y Harold Jiménez, geólogo de la Universidad Eafit, no habría ocurrido, no conoceríamos hoy al Perijasaurus, ni tendríamos idea de por qué tipo de ecosistemas caminó. Esto se debe a que el lugar de origen de la muestra está al norte de una ruta que conecta a los municipios de Manaure y La Paz, una región que era de difícil acceso por causa del conflicto armado.

El nombre Perijasaurus lapaz es precisamente un homenaje a eso. El género (Perijasaurus) proviene de la serranía del Perijá, que es parte de la cordillera compartida por Colombia y Venezuela, mientras que el nombre de la especie (lapaz) se refiere tanto al pueblo cercano de La Paz y como a ‘la paz’ que llegó con los acuerdos a esta región y les permitió regresar tras los pasos de la Tropical Oil Company.

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Pero lo que finalmente les llevó a pensar que este dinosaurio era algo nuevo para el mundo fueron las características que identificaron en un análisis más profundo del fósil. “Para los saurópodos, las vértebras son como los dientes de los mamíferos, hay muchos puntos para hacer comparaciones”, explica el doctor Wilson Mantilla. Esos detalles están en una especie de placas óseas que conectan a la vértebra con otras partes, una arquitectura que varía entre estos dinosaurios y sirve para ubicarlos dentro del árbol evolutivo.

Aunque con un tamaño que se estima en 13 metros de longitud, el Perijasaurus es mediano en comparación con saurópodos que pueden alcanzar más de 20 metros, en el libro de cómo era la vida en el planeta hace cientos de millones de años, su vértebra también ayuda a escribir una nueva página sobre cómo evolucionaron estos majestuosos animales de cuello largo.

“Estos dinosaurios tienen un rasgo muy importante que se conoce como neumatización. La columna vertebral está invadida de una especie de sacos de aire que hace que los huesos sean menos pesados, como ocurre con las aves”, detalla el doctor Wilson Mantilla y añade que en el caso del Perijasaurus, al tratarse de un saurópodo primitivo, representa una etapa intermedia de ese proceso de adaptación que probablemente hizo que otras especies que surgieron posteriormente pudieran ser cada vez más grandes.

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Además, al haber vivido hace 175 millones de años cuenta la historia de un momento en el que el mundo aún estaba unido en la Pangea, sobre el que se tiene poca información de los dinosaurios del norte de Suramérica. Por eso, los investigadores esperan seguir encontrando más dinosaurios colombianos en estudios futuros. Ya han identificado los patrones para dar con ellos y esperan apoyo y financiación para conseguirlo.

¿Cuál fue el primero?

El Padillasaurus leivaensis fue el primer dinosaurio hallado en Colombia que fue descrito para la ciencia. El mundo entero lo conoció en el 2015, cuando investigadores colombianos y argentinos publicaron los resultados del estudio que se hizo a partir del fósil de parte de la columna vertebral del animal, que vivió hace unos 130 millones de años en lo que hoy es Villa de Leyva.

Como el Perijasaurus, también era un saurópodo, un herbívoro de cuello largo que se estima medía unos 16 metros de largo. Sin embargo, el Padillasaurus pertenece a un grupo de dinosaurios más evolucionado conocido como los neosaurópodos, que incluye a animales como los Brachiosaurus, Diplodocus, Camarasaurus y Saltasaurus, los cuales tienen vértebras que son bastante más neumáticas, como explica el doctor Jeff Wilson Mantilla.

Pero el experto aclara que el Perijasaurus no es un antepasado directo del Padillasaurus, sino la raíz lejana en el tallo de donde se originó ese grupo.
“Su ubicación en la filogenia es cerca del Brachiosaurus, por ahora, pero no sé qué va a pasar en el futuro”, detalla el paleontólogo.

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​Alejandra López Plazas
Redactora de Ciencia
@TiempodeCiencia



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