Ernesto Guhl Nannetti: El adiós a un pionero del ambientalismo – Ciencia – Vida



En la tarde de ayer se oficiaron las honras fúnebres del exviceministro de Medioambiente Ernesto Guhl Nannetti, uno de los ambientalistas de mayor trayectoria en Colombia, reconocido entre la comunidad científica y académica por sus importantes aportes a la protección de ecosistemas como los páramos, del agua y a la defensa del desarrollo sostenible. Una voz que sin duda hará falta en las discusiones sobre la crisis ambiental que enfrenta el planeta, pero que deja un legado que será fundamental precisamente para ello.

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El profesor Guhl es uno de esos nombres que han sido protagónicos en la historia de la defensa del medioambiente en el país, aun antes de que este se convirtiera en un tema trascendental del que todos hablan. Aunque su camino comenzó profesionalmente como ingeniero civil de la Universidad de Notre Dame (EE. UU.) y de la Universidad de los Andes, institución de la cual fue vicerrector y decano de la Facultad de Ingeniería, su trayectoria lo llevó a convertirse en uno de los pioneros del ambientalismo en el país.

Su carrera lo llevó, en 1972, a hacer parte del grupo de científicos del Club de Roma, que publicó el conocido informe The Limits to Growth (Los límites del crecimiento), un documento que habla sobre cómo factores como el crecimiento de la población, el crecimiento económico y la huella ecológica de la población del planeta tiene un efecto sobre el deterioro del medioambiente y el agotamiento de los recursos.

Este hecho, para la politóloga Alegría Fonseca, una de las figuras emblemáticas en materia de legislación en temas de medioambiente en Colombia y amiga del profesor Guhl, se trata de un hito en la lucha ambientalista a la par de la Conferencia de Estocolmo (1972) y la de Río de Janeiro (1992). Momentos que generaron en el país respuestas como la codificación de los recursos ambientales, la creación del Ministerio de Medioambiente y del Sistema Nacional Ambiental.

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“Todos esos acontecimientos ambientales los vivió Ernesto, los vivimos nosotros como ambientalistas, él en la cátedra, la investigación y en el ministerio, yo en mi calidad de parlamentaria durante 13 años me dediqué a legislar sobre medioambiente –recuerda Fonseca–. Todos hemos colaborado, es como una especie de telaraña que se hemos tejido entre todos nosotros para contribuir al mejoramiento del ambiente y de la calidad de vida de los colombianos”.

Y continúa: “Ernesto, además de ser un amigo del alma, ha sido viceministro de Medio Ambiente (1994 – 1997), un rol en el cual se desempeñó como uno de los mejores y dejó una huella imborrable en el ministerio. Un gran ejecutor y sobre todo una persona que trabajó con su gente, con la comunidad y que entendió el problema ambiental del país”.

Una opinión similar tiene el exministro de Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, amigo cercano del profesor Gulh: “Él fue viceministro durante el periodo de Ernesto Samper, la cartera estaba recién creada, yo había sido el primer ministro y de alguna manera a Ernesto Ghul le tocó buena parte del montaje del ministerio en su momento porque era una estructura muy grande, con las corporaciones autónomas regionales y los institutos de investigación”.

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Gulh fue además miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, de la junta directiva del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), editor de la revista Colombia Amazónica y se desempeñó como presidente de la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (Acofi), entre muchos otros más títulos en una larga lista difícil de abarcar.

Tal es apenas un resumen de la desbordante producción de 80 años de vida en los que también las personas cercanas a él destacan el legado que queda en su nutrida producción académica e intelectual.

“Entre ellos dejó el concepto de la cuestión hídrica como eje para el ordenamiento territorial. Esa concepción ha tenido impacto en diferentes medios y está siendo utilizada parcial o totalmente en muchos casos. Cuando se habla del agua una referencia obligada es la concepción de la región hídrica de Guhl y su último gran aporte fue el libro del Antropoceno: la huella humana y la senda hacia una Colombia sostenible, que sin duda es el texto más importante que se ha escrito en los últimos años en Colombia sobre la cuestión ambiental”, comenta Rodríguez.

Hijo del reconocido geógrafo Ernesto Guhl Mimtz y Ana Luisa Nannetti Concha, una de las primeras mujeres que hizo parte de la Orquesta Sinfónica Nacional, Ernesto Guhl Nannetti nació en Bogotá el 30 de julio de 1942.

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Quizá su padre, quien fue profesor de la Universidad Nacional de Colombia, fue uno de los primeros referentes que inculcó en el doctor Guhl el amor por el medioambiente y sobre todo por los páramos.

De origen Alemán, Guhl Mimtz llegó a Colombia a finales de los años 30 huyendo del régimen Nazi. Aquí llegaría a ser considerado como el padre de los estudios modernos en geografía en el país y una de las mayores autoridades en materia de páramos tropicales húmedos, un ecosistema que solía visitar con sus estudiantes, pero también con sus cuatro hijos: Ernesto, Susana, Felipe e Ilse.

“Ernesto creció en la casa del profesor Ernesto Guhl, que fue el gran precursor de la ciencia de los páramos en Colombia, le señaló al país su importancia con sus estudios científico. El profesor Guhl (padre) tenía una metodología de la enseñanza bastante avanzada, una parte de ella se hacía en el sitio, los llevaba en largas excursiones por diferentes paramos y también por los bosques andinos. Ernesto era el hijo mayor, él tuvo como primer referente a su padre, claramente de allí fue que, supongo yo, se sensibilizó por el tema del agua”, comenta el exministro Rodríguez.

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Aunque Manuel Guzmán Hennessey, director de la red latinoamericana sobre cambio climático Klimaforum Latinoamerica Network, también reconoce la devoción de Guhl Nannetti por el trabajo ambiental y su viraje entre la ingeniería y el ambientalismo como el resultado de una convicción de mucho tiempo relacionada con el deterioro de los ecosistemas y con la necesidad de conservarlos.

“Cuando él comenzó no existía la preocupación por la crisis climática y curiosamente cuando el muere, el termina escribiendo un libro sobre este tema, entonces a mí me parece que como muchos de nosotros, que inicialmente tuvimos otras profesiones, como prácticamente todo el grupo de ambientalistas de Colombia, es el resultado de haber dejado nuestras carreras iniciales y de haber hecho del ambientalismo una actividad más allá de lo profesional, una actividad de vida”, asegura.

De lo que no hay duda es el del profesor Guhl Nannetti es un legado que se mantiene entre sus pares, y, al igual que ocurrió con su padre, en sus estudiantes y en sus hijos Mercedes y Andrés. De hecho, este último es geógrafo como su abuelo y ambientalista como su papá, siguiendo la línea de la familia también es profesor, en la Universidad de los Andes.

Encontrar soluciones

“Mi papá al igual que Julio Carrizosa, que es otro ambientalista muy importante, han abogado mucho por esta visión de la relación del medio ambiente y sociedad como una relación más estrecha. Hemos visto a la naturaleza como un depósito del cual se puede seguir sacando de manera indefinida y en cambio mi papá lo que plantea es que hay que tener muy claro que es limitada”, así sintetiza Andrés Guhl el legado de su padre.

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Una enseñanza que se debe mantener presente de cara a los retos de la crisis ambiental por la que atravesamos. Una en la que no se debe perder de vista que somos parte de la naturaleza y generamos sobre ella una presión, a veces desmesurada. Quizá eso tenía en mente el profesor Guhl cuando prefería caminar hacia su oficina, en lugar de usar su carro para recorrer la corta distancia que separaba a este lugar de su casa.

Detalles como ese, además de su ortografía impecable y su puntualidad, son los que recuerdan personas que convivían con él a diario y que como su secretaria, por más de 15 años, Claudia Lovera, resaltan la calidad humana del profesor Guhl como una de sus características más importantes.

Incluso en medio de la enfermedad que lo acompañó en sus últimos momentos, la llamó para despedirse y dejar en orden todos los asuntos de su oficina.

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Mientras que Alegría Fonseca resalta su perseverancia, como una de sus mayores enseñanzas. “Es también la persistencia en el trabajo y ejecución de lo ambiental, el tema teórico combinado con una lucha para conseguir los logros ambientales, porque lo que existe ahora es fruto de un trabajo de mucha gente, obviamente de Ernesto a la cabeza, y hay que continuarla porque la lucha ambiental no termina nunca”.

Finalmente, queda para las generaciones actuales y futuras un legado que alcanzó a condensar en su último libro sobre el antropoceno, en el que, para el exministro Rodríguez su amigo no solo retrata las causas de la crisis ambiental que vivimos sino también busca salidas.

“No es un libro catastrofista sino que provee vías para superar la crisis”, y ese es tal vez, en medio del panorama oscuro que veces parece ser el único destino hacia el que se dirige el planeta, puede ser uno de los mayores aportes del profesor Guhl.

ALEJANDRA LÓPEZ PLAZAS
REDACCIÓN VIDA DE HOY



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