La Antártida, “el último lugar de la Tierra”, ha sido la obsesión de científicos y aventureros durante más de un siglo. En la actualidad se ha convertido en un centro de investigaciones a donde llegan cada año expertos de todo el mundo para desarrollar estudios científicos a fin de entender el planeta y el universo. Juan Diego Soler es uno de ellos. Llegó en 2010, con el apoyo de la Nasa, para lanzar un globo de helio con un telescopio robótico sobre la estratósfera para poder ver la luz de las estrellas.

Hoy, el astrofísico vive en Roma y trabaja para el Instituto de Astrofísica de Italia. Y hace poco publicó su libro: Relatos del confín del mundo (y del universo), en el que retrata no solo su historia como científico colombiano que llega a la Antártida, sino también la historia de este lugar inhóspito y agreste, así como también cómo este sitio se convierte en una ventana para observar el universo.

Además, la historia de Juan Diego y de su libro acaba de tener un cierre de película. El libro con el que se aventuró a conocer la Antártida fue Endurance, las aventuras de este barco que quedó atrapado entre grandes placas de hielo, y la odisea de sus navegantes, dirigidos por Ernest Shackleton en 1915, trascendió la historia por lograr sobrevivir durante años hasta que lograron ser rescatados. Juan Diego le dedica uno de sus capítulos, e incluso la imagen del barco está en la portada del libro. Resulta que hace pocos días, científicos lograron encontrar el barco hundido hace más de un siglo.

SS Endurance

Fue hallado en el mar de Weddell.

Foto:

Cuenta de Twitter del equipo Endurance22 (@Endurance_22)

¿Por qué es importante el descubrimiento?

Es un hito de la arqueología submarina. El Endurance está a 3.000 metros bajo la superficie en uno de los mares más turbulentos del planeta. El mar de Weddell, que se encuentra entre la península antártica y el cuerpo del continente antártico, es uno de los mares más peligrosos de todo el planeta. Ahí se forman unos sistemas ciclónicos que hacen que los vientos sean como de huracán todo el tiempo. Hay hielo marino y icebergs, y además de eso hace un frío tremendo. Segundo, es un hito histórico porque cierra un capítulo que en últimas es lo que ocupa la mayor parte de mi libro, que es la edad heroica de la exploración antártica cuando la gente se internaba por allá sin máquinas. El Endurance era uno de los últimos barcos que faltaba descubrir. Cierra un capítulo de la exploración humana de la Antártica y cierra un capítulo para mi libro. El Endurance es el barco que aparece en la portada de mi libro.

¿Cuál es la historia de este descubrimiento?

La expedición del Endurance viene después de que los humanos llegan al Polo Sur, en el verano austral entre 1911 y 1912. Casi que sacaba la motivación para mandar más expediciones ahí. Ernest Shackleton, que era uno de los exploradores que habían intentado llegar al Polo Sur, una figura legendaria, organiza una expedición para cruzar la Antártica a pie: la expedición británica trasatlántica. Él inicia la travesía desde Suramérica, esperando llegar al otro lado de la Antártica, que fue donde yo estuve. Ellos salen de Suramérica, son 27 hombres y un polizón que descubren tres días después de haber salido. Los 28 entran en el mar de Weddell y van hacia un lugar hacia la bahía de Vahsel, descubierta por los alemanes. Y cuando estaban intentando llegar a la costa del continente para desembarcar, quedaron atrapados en el hielo.

¿Cuándo fue eso?

Eso fue en 1915. Salieron apenas comenzó la primera Guerra Mundial, en 1914 tuvieron problemas para salir de Inglaterra. En ese momento Winston Churchill les dio la posibilidad de viajar. En noviembre de 1915, casi después de siete meses atrapados en el hielo, el barco queda fracturado por enormes placas de hielo marino. Incluso tenemos imágenes del barco. Frank Hurley, el fotógrafo de la expedición, llevaba un cinematógrafo e hizo un video, una grabación en película que todavía se puede ver. Ese era el único lugar para refugiarse que tenían estos hombres que se encontraban a 5.000 kilómetros de cualquier asentamiento humano. Entonces ellos comenzaron una travesía que duró tres años.

¿Tres años?

Reconstruir la vida de una persona es mucho más complicado que reconstruir la vida de una estrella

Primero sobre el hielo, luego navegando hasta llegar a un sitio que se llama isla Elefante, de allí, seis de ellos cogieron un bote y atravesaron el que es posiblemente el mar más turbulento del planeta, al norte del mar de Weddell. Esta es una de las hazañas, de las proezas más increíbles de la navegación. Seis tipos metidos en un botecito ballenero que reforzaron con los lienzos del pintor de la expedición. Eso fue en 1917. Ahí se organizaron los viajes para rescatar al resto de la expedición que estaba abandonada en la Isla Elefante. Así fue como Shackleton logró llevar a buen cause esos 28 hombres.

Es una historia famosa…

Hay películas sobre esto. Una con Kenneth Branagh, que ahora mismo se vuelve famoso por los premios Óscar por Belfast, pero él encarnó a Shackleton; dentro de poco va a haber otra película donde Tom Hardy es Shackleton. Y el Endurance está en todas partes. Por ejemplo, así se llama la cápsula de dragón de Space X que en este momento está anclada a la Estación Espacial Internacional; y también es el nombre de la nave en la película de Interestelar, de Cristopher Nolan, con la cual intentan rescatar a la humanidad viajando hacia un agujero negro.

SS Endurance

Así quedó atascado el SS Endurance en 2015

Foto:

Cuenta de Twitter del equipo Endurance22 (@Endurance_22)

¿Lo que usted investiga se puede resumir de manera muy básica: estudiar el origen de las estrellas?

Sí, es eso. Lo que pasa es que estudiar el origen de las estrellas es un problema. Imagínese que usted cambie la palabra ‘estrellas’ por la palabra ‘pollo’. ¿Qué significa estudiar el origen de los pollos? Estudiar las plumas, los hábitos, los huevos, las granjas. Cuando reduce el problema al origen de las estrellas, pues en últimas usted está pensando en un ecosistema muy grande, de ciclos. Pero si lo quiere reducir a una frase sí, estudio cómo se forman y cómo mueren las estrellas-.

Es hasta poético…

Creo que la línea de poesía se la quedó Carl Sagan, que era el que decía que todos somos polvo de estrellas, que no es cierto tampoco. Es decir, sí estamos hechos de lo mismo que las estrellas, pero no somos polvo de estrellas literalmente. Pero sí tiene un toque poético. Porque en últimas, las estrellas, como nosotros y como todos los seres vivos, también tienen ciclos de vida: nacen, se mueren, emiten energía. Lo que permite que haya vida en la Tierra es la energía del Sol. Pero es en una escala de tiempo mucho más larga. En algún momento el Sol morirá. Por eso nosotros hablamos de nacimiento y muerte de estrellas.

¿Por qué ir a estudiar las estrellas a la Antártida?

Antártida

Juan Diego Soler, astrofísico colombiano y autor del libro Relatos del confín del mundo (y del universo)

Foto:

Foto Cortesía Juan Diego Soler

Es un lugar desolado, casi nadie vive allá, no tiene población permanente y tiene una cosa singular y es que cuando está cambiando la estación a final del año, entre la primavera y el verano, se forma un vórtice de vientos sobre el Polo Sur. Es decir que cuando usted lanza su globo y lo deja a 40 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, ese globo va a comenzar a dar la vuelta alrededor de la Antártica y usted lo va a encontrar unas semanas después en su posición.

Es espectacular porque no es una órbita, ni tiene que salir completamente de la atmósfera. Y la forma como se mueve es simplemente dada por el viento. Es más barato que un satélite. Lo recupera después de algunas semanas y lo puede lanzar año tras año para probar tecnología. Esa es la razón por la cual nosotros vamos a Antártica.

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Es encontrar el punto donde surgen las estrellas…

Una estrella es una bola de gas. El Sol, por ejemplo, es 98 por ciento átomos de hidrógeno. Ese hidrógeno, por su propio peso, está colapsando todo el tiempo, y eso hace que el núcleo de la estrella sea muy caliente y tenga una presión muy alta. Es tan alta que ahí se hacen reacciones nucleares. Pero antes tiene que acumular ese gas y llevar a una nube difusa hasta que colapse en esa estrella. Para ver dónde se forma la estrella, usted no la puede ver en luz visible porque en general los lugares donde se forman las estrellas son como nubes en la Tierra. No puede ver el interior de la nube. Por eso lo vemos en infrarrojo. Lo que se intenta hacer es reconstruir una historia porque nosotros solo tenemos un universo, haga de cuenta que usted abre un álbum de fotos de una familia y usted solamente ve un instante. Entonces, cuando nosotros vemos una nube de esas, solo vemos un instante en la vida de esa estrella. Nosotros no podemos ver cosas que suceden en vivo.

¿Qué es lo que más lo ha sorprendido de investigar el origen de las estrellas?

Me maravilla la complejidad. Como le decía, es como si usted viera la historia de una familia. Cuando alguien pone una foto en Facebook, y ve la celebración de la familia en Navidad, usted va a ver un montón de elementos. Pero en esa foto hay un grado increíble de complejidad de relaciones humanas, de historias, cosas que convergen para que esa foto exista. No solamente para que la gente estuviera físicamente en ese instante espacio-temporal, sino que también todas sus historias de vida tuvieron que haber convergido en ese momento. Eso significa que reconstruir la historia de esa familia requiere una complejidad tremenda. Lo mismo sucede con la naturaleza. Siendo incluso la naturaleza algo más sencillo: el gas y las estrellas obedecen a las leyes de la física. Mientras que las leyes humanas son más difíciles. Reconstruir la vida de una persona es mucho más complicado que reconstruir la vida de una estrella. Existen una serie de coincidencias y de hechos que tienen que haber sucedido para que nosotros estemos aquí.

Entender la vida de una persona puede ser más complejo que el origen de una estrella…

Vea que el libro tiene mucho de eso. Tiene dos líneas fundamentales que de hecho están escritas en distintos estilos. Hay una línea de historia de la Antártica que está escrita a la usanza de los exploradores antárticos, incluso se puede leer todo el libro solo con los subtítulos y ya con eso se sabe la historia entera. Y otra línea que tiene el libro es mi historia personal. Intentar reconstruir cómo se me cruzaron los caminos con la historia de esos tipos tan berracos. Cuando usted habla de la complejidad y cómo reconstruir esas líneas temporales de una persona, en últimas el libro trata de eso.

De estos dos viajes, ¿qué lo maravilló en cuanto a la aventura, a la experiencia?

Lo que más me sorprendió fue la comunidad que existe en la Antártica, hay mucha gente muy interesante. Cuando está allá dicen que si usted agita el mundo, la gente más interesante queda en el fondo. Algunos de ellos viven permanentemente allá, no todo el tiempo porque está prohibido. Ellos salen tres meses, toman vacaciones y vuelven a su servicio allá. Hay banqueros que decidieron dejar las inversiones y dedicarse a lavar platos en la Antártica, nuestro chef era el chef de Céline Dion y un día se mamó y decidió irse a la Antártica. Es una comunidad en la que los roles sociales están invertidos. Primero, allá nadie duerme solo, ni siquiera el director de la base. Todos tienen que compartir porque no hay espacio. Segundo, todo el mundo come lo mismo en el mismo comedor, a menos que sea una ocasión especial. En la estación de lavado de platos, usted ve a quién está ahí, y luego usted se va a encontrar a esa persona y resulta que es un doctor en biología que sabe de un tema más que cualquier persona en la Tierra. Eso fue lo que más me sorprendió.

Lo que más lo asustó…

Juan Diego Soler

Editorial: Aguilar
Número de páginas: 604
Precio: $ 72.000

El poder de la naturaleza. Cuando usted está allá ve el poder de la naturaleza en estado puro. Le cuento una anécdota. Uno cuando sale a orinar, tiene que caminar hasta una caseta que queda a unos 200 metros sobre el glaciar. Solo se escuchan los pasos de uno sobre la nieve compactada, llega a la caseta, cierra la caseta, y cuando para de orinar, usted no escucha nada más que el agua cayendo al fondo del hueco. Luego solo escucha su respiración, el palpitar de su corazón y en ese momento se da cuenta que no hay un alma alrededor.

En ese instante es cuando uno se da cuenta del tamaño del ser humano frente a la naturaleza. Hemos perdido esa dimensión. Vivimos escondidos detrás de una capa de civilización.

¿Qué reflexión le deja a usted para su hija haber vivido esto?

En últimas, el libro nació de esa necesidad de compilar esta serie de pensamientos. Si algún día mi hija me pregunta qué pensábamos sobre la naturaleza cuando el cambio climático parecía solucionable, en qué estábamos pensando, yo le voy a decir: ese libro es lo que estaba pensando en ese momento. El cambio climático nos permea todo el tiempo. En el libro hay un ruido. Todo el tiempo en el libro se está percibiendo el cambio climático. Muchas de las cosas que aparecen en el libro no van a existir cuando Luma tenga la edad para entender el libro. Y las consecuencias son terribles, cuando la corriente del Golfo cambie, mejor dicho, nos quedamos sin alimentación para un sexto de la población mundial. Es ese tipo de cosas de en qué carajos estábamos pensando.

SIMÓN GRANJA MATIAS 
REDACCIÓN DOMINGO 
@SIMONGRMA

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