Nasa: ¿Astronautas tendrían problemas cerebrales tras ir al espacio? – Ciencia – Vida



Entre las misiones que llevan a cabo los astronautas de diferentes países que visitan la Estación Espacial Internacional (EEI) se cuenta el desarrollo de tareas científicas en temas variados como el comportamiento de ciertos materiales en el espacio, el cultivo de alimentos en ese contexto y diferentes implicaciones que tiene pasar un tiempo prolongado en el espacio sobre la salud humana.

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En este último punto ellos se vuelven también un objeto de estudio. Ese es el caso de una investigación, cuyos resultados se publicaron recientemente en la revista Scientific Reports, sobre los cambios que pueden generar los vuelos espaciales en el cerebro humano, particularmente en la estructura de los espacios perivasculares (PVS) dentro del cerebro, el espacio alrededor de los vasos sanguíneos.

El estudio, liderado por Kathleen E. Hupfeld, del departamento de Fisiología Aplicada y Kinesiología de la Universidad de Florida, analizó cómo la morfología de esta parte del cerebro se ve afectada por los vuelos espaciales y por la microgravedad, a partir de los datos de quince astronautas que se sometieron a resonancias magnéticas, dos veces antes del lanzamiento y después de su regreso a la Tierra, uno, tres y seis meses después de misiones de seis meses a la EEI.

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Comparando imágenes de antes y después, encontraron un aumento en los espacios perivasculares dentro de los cerebros de los astronautas que fueron al espacio por primera vez, pero ninguna diferencia entre los astronautas que anteriormente ya habían estado en la EEI, según detalla un comunicado de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón (OHSU), una de las instituciones que hizo parte del estudio, junto a la Nasa.

Pese a los cambios, en todos los casos los científicos no encontraron problemas con el equilibrio o la memoria visual que pudieran sugerir déficits neurológicos entre los astronautas.

Los espacios perivasculares son parte integral de un sistema natural de limpieza cerebral que ocurre durante el sueño. Conocido como el sistema glinfático, esta red en todo el cerebro elimina las proteínas metabólicas que de otro modo se acumularían en el cerebro. Los científicos dicen que este sistema parece funcionar de manera óptima durante el sueño profundo.

La ampliación de estos espacios se produce durante el envejecimiento y también se ha asociado con el desarrollo de la demencia. Por este motivo, de acuerdo con Juan Piantino, profesor asistente de pediatría (neurología) en la Escuela de Medicina de OHSU, este estudio podría ser valioso para ayudar a diagnosticar y tratar trastornos terrestres relacionados con el líquido cefalorraquídeo, como la hidrocefalia.

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“Estos hallazgos no solo ayudan a comprender los cambios fundamentales que ocurren durante los vuelos espaciales, sino también a las personas en la Tierra que padecen enfermedades que afectan la circulación del líquido cefalorraquídeo”, asegura el experto.

Hasta la fecha, ningún estudio había evaluado los efectos de los vuelos espaciales en los espacios perivasculares (PVS) dentro del cerebro, aunque los cambios que ocurren en el cerebro debido a su exposición a factores estresantes como la microgravedad, la radiación ionizante y la interrupción circadiana -de los ciclos del sueño- sí han sido estudiados.

Por ejemplo, se conoce que los astronautas que regresan a la Tierra después de un vuelo espacial muestran cambios estructurales en el cerebro, incluido un desplazamiento hacia arriba del cerebro dentro del cráneo; cambios regionales en el volumen de la materia gris, y alteración del volumen de la materia blanca y la integridad microestructural.

REDACCIÓN CIENCIA

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