Qué es un bólido, el fenómeno que se vio esta semana en Bucaramanga – Ciencia – Vida



El domingo 10 de julio el profesor de la Universidad Industrial de Santander, Julián Rodríguez, se encontraba mirando hacía el cielo de Bucaramanga pasadas las 8 p.m. cuando por un momento un destello verde atravesó el firmamento. En busca de más personas que hubieran sido testigos del paso del bólido el astrofísico recurrió a sus redes sociales para transmitir su experiencia, con una imagen de referencia de un hecho similar.

Aunque otras personas le reportaron haberlo visto, sin embargo, ninguno de ellos tiene registro gráfico del fenómeno. Un hecho similar ocurrió tres días después, el miércoles 13 de julio, cuando a una hora similar se volvió a repetir el evento.

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Pese a la confusión que se ha generado en los medios con la imagen compartida por el profesor Rodríguez como referencia del evento, de ambos sucesos solo quedó como evidencia la anécdota. El experto, que ha hecho parte de misiones de la Agencia Espacial Europea, le explicó a EL TIEMPO de qué pudo tratarse el resplandor verde que los bumangueses presenciaron en dos ocasiones la semana pasada.

De acuerdo con el experto, este tipo de fenómenos están relacionados con los restos de material del que se formó el sistema solar, que todavía circulan por el espacio. “Están ubicados en las lejanías del sistema solar y de ahí vienen los cometas. Otros planetoides que se chocaron entre ellos en la etapa muy temprana de la formación del sistema solar formaron lo que hoy se conoce como el cinturón de asteroides. Luego, hay otras agrupaciones también de asteroides en otras zonas internas del sistema solar”, detalla el docente.

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La Tierra en su tránsito alrededor del Sol puede llegar a cruzarse en algún momento en el camino de este material que recorre el espacio, bien sea el camino por donde alguna vez pasó un cometa y o en el de un asteroide. Esos fragmentos al entrar en la atmósfera terrestre se convierten en lo que comúnmente llamamos estrellas fugaces por su destello.

“Típicamente el material que producen las estrellas fugaces es un trocito de hielo de cometa, o bien roca o metal de un asteroide. Las estrellas fugaces que vemos en una noche cualquiera son producidas por partículas del tamaño máxima de un grano de arroz, lo que pasa es que como van a velocidades tan altas, de 10 a 50 metros por segundo, que ionizan el aire en la atmósfera a su paso y se encienden como una luz, el fogonazo que vemos de la estrella fugaz”, explica Rodríguez.

Solo que realmente esas estrellas fugaces se llaman meteoros o meteoritos, el primer nombre para designar a aquellos que cruzan por la atmósfera y el segundo para los que realmente caen hasta la superficie terrestre, aunque realmente son la misma cosa, un trozo de asteroide o cometa.

Pero, ¿por qué a lo que pasó en Bucaramanga se le llama bólido? Lo que ocurre es que este nombre se usa para referirse a un meteoro formado por un material grande que hace que en su contacto con la atmósfera se encienda en destellos de colores, como el color verde que vieron algunos habitantes de Bucaramanga.

“Esos colores dependen de la composición química del material que lo origina, por ejemplo, el níquel, que es metal, da ese color verde que vimos. Por eso puedo deducir que ese bólido que vimos en Bucaramanga el domingo correspondía a un trozo de asteroide de predominancia metálico”, asegura el astrofísico.

Algo que se puede inferir también del evento del miércoles e incluso de uno que ocurrió días antes en Chile, donde sí se capturaron videos del destello verde cruzando el cielo. Para Rodríguez la cercanía temporal entre estos tres sucesos no es solo cuestión de azar.

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“Si se piensa en la posición de la Tierra, cada 24 horas está en un lugar similar a donde estuvo el día anterior, si el planeta se esta encontrando con este posible enjambre bien sea de restos de un cometa o de un asteroide, entonces 24 horas después ese mismo lugar va a encontrarse un poco mas adelante en la órbita, pero va a volver a cruzarse con el enjambre. Podemos suponer que probablemente había varios restos de asteroide que fueron entrando a la Tierra, algunos grandes, que los pudimos ver con esos bólidos”, afirma.

Más fenómenos similares pudieron haberse producido pero sin personas que los observaran debido a la velocidad con la que ocurren. De ahí la importancia de redes monitoreo de meteoritos, como la que Rodriguez y sus alumnos están tratando de desarrollar en la UIS.

“Tenemos unas cámaras especiales para eso y la idea es ubicar a lo largo del país más de estos equipos. Cuando uno registra los eventos en diferentes cámaras por simple triangulacion se puede deducir la trayectoria que llevaba el cuerpo e inclusive inferir cuál seria el posible lugar de impacto, si llegase a haber material que alcance a sobrevivir al paso por la atmósfera y llegase a estar en el suelo”, comenta el docente.

Esto podría, por un lado, facilitar el estudio de estos restos, que pueden aportar evidencia sobre cómo se formaron los planetas y el sistema solar, y aportar a la defensa del planeta ante posibles amenazas de meteoritos con el tamaño suficiente para generar estragos en zonas habitadas de la Tierra, como ocurrió en el 2013 en Cheliábinsk, Rusia.

REDACCIÓN CIENCIA

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