Su nombre de pila era Aristocles; Platón –palabra derivada de platos, ‘amplio’– fue un apodo que, se dice, le fue asignado por sus características físicas.

Algunos lo describieron así porque tenía un cuerpo grande, de espalda ancha y hombros contundentes, y otros, por la amplitud de su frente. Por su parte, no faltaron los que asociaron su alias a la gran extensión de su estilo filosófico.

“No dejaría de ser una ironía del destino que el filósofo que tanto insistió en la diferencia entre ‘apariencia’ y ‘realidad’ acabara pasando a la historia con un nombre aparente y no real”, se lee en el primero de treinta tomos de la colección Descubrir la Filosofía que, de la mano de Platón, comenzará a circular el 26 de abril con EL TIEMPO y que cada martes recorrerá más de 2.500 años de pensamiento.

Y las paradojas continúan: Platón fue el primer gran filósofo de la historia, pero nunca aparece como personaje de sus diálogos y, en cambio, el lugar protagónico se lo concedió a Sócrates –su maestro–, quien tras ocho años de guía filosófica fue condenado a muerte por no honrar a los dioses atenienses y por ‘corromper’ a los jóvenes.

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A pesar de ello, esta dupla del pensamiento atesoró una inmensa cantidad de diálogos, de los cuales, es imposible descifrar cuáles ideas pertenecían a quién ni en qué orden fueron desarrolladas (inclusive, Sócrates no escribió un libro y no dejó nada por escrito).

Tan prolífica fue su producción filosófica y tan trascendental fue su amor por el pensamiento que Platón fue el creador de la Academia (como el centro de formación que aún conocemos) y, a su vez, el principal promotor de la mala imagen de los sofistas al ser los educadores que marcaron el paso de la escena intelectual a finales del siglo IV a. C. con su modelo de retribución económica.

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Para el ateniense, resultaba inconcebible que un filósofo recibiera dinero a cambio de su divulgación; mientras él convocaba a sus discípulos por el simple placer de compartir el conocimiento, los sofistas vivían de ello.

“En segundo lugar, y también como diferencia sustancial con los modelos de sabiduría del pasado, la educación impartida por los sofistas no tenía el objetivo teórico de alcanzar y descubrir la verdad, sino que su finalidad era eminentemente práctica: adquirir las técnicas necesarias para imponer el propio argumento”, añade E. A. Dal Maschio, autor de Platón.

La verdad está en otra parte, primer tomo de la colección Descubrir la Filosofía que circulará todos los martes con EL TIEMPO, con una oferta de lanzamiento de este primer libro por solo 6.900 pesos; a partir del segundo libro (que llegará el martes 3 de mayo y abordará el pensamiento de Nietzsche), el precio de cada uno será 26.900 pesos.

Los interesados en adquirir la colección completa a un precio de 589.000 pesos para suscriptores y de 787.000 pesos para no suscriptores (este precio tendrá un descuento especial para los no suscriptores quienes, al comprar los treinta libros en una misma transacción, pagarán 719.000 pesos) podrán hacerlo a través de tienda.eltiempo.com/filosofia o llamando en Bogotá al 4 26 6000, opción 3, y en la línea nacional gratuita 01 8000 110 990.



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