Rubén Blades ha sido cantante, político, ministro, policía, papá, barman, mafioso, y en los últimos tiempos, un sangriento exterminador de zombis.

Daniel Salazar, su personaje en Fear The Walking Dead, es un salvadoreño que hizo parte de la junta de gobierno de su país. Fue asesino y torturador. Trató de hacer una nueva vida en Los Ángeles con su esposa y con su hija, pero su redención en la serie ha sido como un experto en el uso de machetes, metralletas y navajas en la frente putrefacta de los zombis. Blades –por cuenta de la serie– ha vivido en Vancouver, Los Ángeles, Baja California y Austin en los últimos siete años, pero los dos últimos, por la pandemia, los sufrió en una Nueva York sitiada en un comienzo por el covid- 19.

Ahora vuelve de gira y se sale de la piel del asesino de zombis para cantar. El 2 de abril se presentará en el Movistar Arena de Bogotá con canciones inolvidables como ‘Pedro Navaja’ o ‘Decisiones’. Blades está a punto de cumplir 74 años y afirma que tiene que usar su tiempo de “manera juiciosa”, pero ¿hay alguien más juicioso y polifacético que él?

El genial creador panameño es abogado, actor y productor. Fue candidato presidencial y ministro de Turismo de Panamá. En el cine tiene una larga trayectoria que incluye casi 40 películas. Lo ha dirigido Tim Robbins en Abajo el telón; Robert Rodríguez en Once Upon a Time in Mexico, y Ridley Scott en El abogado del crimen, entre otros. En televisión ha participado en 12 producciones.

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Hacer de todo es parte de su ADN. Su abuela, Emma Bosquez Aizpuru, nació en el departamento de Panamá, en 1895, cuando la hoy república fronteriza formaba parte de la Gran Colombia. “Por lo tanto, mi abuela Emma era colombiana, nacida en Panamá”, dijo en una entrevista. Fue “maestra, rosacruz, escritora, luchadora por los derechos civiles de la mujer, dos veces divorciada, graduada de secundaria en una época en que muy pocas mujeres iban a la escuela. Practicaba el yoga en los años 1940 y 1950. Era poeta y pintora”.

Él, por su lado, se define como inmigrante. Su familia llegó a Panamá de todas partes. Una abuela de origen vasco –casada con su abuelo estadounidense– tuvo a su papá en Santa Marta.

Blades es Caribe y Pacífico. En una entrevista con EL TIEMPO dijo que el mar era su línea del horizonte “siempre ha sido y será una constante en mi vida. Es verla e imaginar qué hay detrás de esa línea, que es la alcancía del sol”.

Rubén Blades Bellido de Luna nació en Ciudad de Panamá el 16 de julio de 1948. Su mamá fue cantante y actriz. Y él, cuando era niño, amaba escribir cuentos. Desde los 7 años hizo historias cortas, que luego, a los 15 o 16, se convirtieron en canciones.

‘9 de enero’ fue, tal vez, su primera canción oficial. Se inspiró en las protestas del 9 de enero de 1964, cuando un grupo de estudiantes fue a la zona del canal a izar la bandera panameña al lado de la estadounidense (que controlaba en ese momento el canal).

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Según ha contado Blades, la ley decía que debían permanecer las dos banderas izadas, pero ese día no estaba la panameña. Cuando los estudiantes fueron a ponerla, el símbolo fue destruido (en un museo en la zona del canal se ve cómo quedó). Hubo 21 muertos y 500 heridos.

Por los problemas políticos en su país su familia salió de Panamá rumbo a Estados Unidos. Blades acababa de graduarse de abogado y luego hizo una especialización en la Universidad de Harvard. 

En Panamá, en 1970, grabó su primer disco, De Panamá a New York. Y justamente en Nueva York empezó su verdadera leyenda. Entró a trabajar como mensajero en la oficina de la Fania, donde conoció a los grandes de este sello, Richie Ray y Bobby Cruz, Ismael Miranda, Roberto Roena y Bobby Rodríguez, entre otros gigantes, que no solo recibieron sus paquetes, sino que quedaron encantados con sus canciones.

En 1974, Ray Barreto lo contrató como vocalista y posteriormente hizo asociación con Willie Colón. De esta unión salieron grandes discos, como Metiendo mano y Siembra, donde está Pedro Navaja, esa crónica salsera de 7 minutos 58 segundos que baila y repasa mentalmente cualquier salsero que se respete, porque no importa que la haya oído un millón de veces o más: Pedro Navaja siempre tiene algo qué contar.

Blades ha grabado unos 40 discos con esa voz tan suya y distinta, que se adivina siempre. ‘El que la hace la paga’, ‘Mucho mejor’, ‘Buscando América’, ‘Agua de luna’, ‘Antecedente’, ‘Caminando’, ‘Amor y control’, ‘La rosa de los vientos’, ‘Tiempos’ y ‘Cantares del subdesarrollo’ son algunos de los títulos de sus trabajos.

Gabriel García Márquez le decía que era un contador nato de historias. Y el panameño respondió con la canción Ojos de perro azul, sobre el cuento del nobel colombiano.

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Blades es un hombre consecuente y solidario. En abril del 2020 presentó ‘No estás solo: una canción para los enfermos’, que hizo con Carlos Vives a finales del 2019, cuando todavía nadie hablaba de pandemia. La canción nació porque la reacción eterna del público a su tema ‘Amor y control‘ le “indicó la necesidad de hacer otro dirigido exclusivamente a personas sufriendo quebrantos de salud. Hay canciones para celebrar cumpleaños, pero no para desear una recuperación a un enfermo”, le dijo a EL TIEMPO en su momento.

Y cuando el mundo se vino abajo por la pandemia, ‘No estás solo: canción para los enfermos’, tuvo un significado emotivo para todos los que pasaron por momentos difíciles.

Salswing!, su nuevo disco con Roberto Delgado y su Orquesta, ganó el Grammy Latino a álbum del año en el 2021. Es un trabajo que mezcla jazz y salsa, en una comunión increíble. Ese 2021, en el galardón fue nombrado Persona del año.

Blades por lo general usa sombreros o gorros y casi siempre está vestido de negro.

Entrevistarlo es recibir una verdadera clase magistral de música, de política, de la vida cotidiana y hasta de los sentimientos.

Le gusta que lo quieran en Colombia: “Agradezco su apoyo, que nunca ha menguado, y la oportunidad de poder regresar y cantarles, mientras pueda aún hacerlo al nivel que exijo de mí y de la banda que me acompaña. A nombre de Roberto Delgado, de la orquesta y de mis compañeros, ¡gracias Colombia!”, dijo.

¿Cómo se construyó su relación con Roberto Delgado para llegar a hacer esta especie de comunión musical en Salswing!?

Lo conocí cuando él operaba como ingeniero de sonido para Origen, un estudio de grabación en Panamá de propiedad de Sergio Cambefort, amigo mío. Yo estaba produciendo un disco, La rosa de los vientos, y me impresionó lo diligente que era y lo eficiente de su trabajo.

Me enteré entonces que también era bajista y que tenía una banda de salsa. Escuché su primer álbum y me pareció excelente, lo mejor que había oído en Panamá en mucho tiempo. Traté de conseguir que la multinacional Sony lo firmase como artista del sello o por lo menos que distribuyese su disco, pero no tuve éxito. Desde ese momento empecé a considerar la posibilidad de trabajar con Roberto Delgado.

La salsa ha sido género hermano de varias tendencias, incluido el jazz. ¿Cómo ha sido el trabajo de vestir sus canciones, famosas para oír y bailar, con esta música?

La conexión de la salsa con el género de jazz tiene un antecedente que se da a inicios del siglo XX. Por ejemplo, el ferry que transitaba de New Orleans a La Habana facilitó el contacto entre músicos de esos géneros.

En el caso específico de Panamá, Luis Russell, un panameño de la provincia de Bocas del Toro, emigró a Louisiana durante la década de los 20 y desde allí participó del inicio del jazz. Rusell es acreditado como el primero en utilizar el término big band para describir a un grupo de músicos y a su sonido. Trabajó con los mejores expositores de la época llegando incluso a convertirse en el director de la banda que acompañaba a Louis Armstrong, considerado el mejor trompetista de jazz de todos los tiempos.

Uno de los fundamentos de la salsa es la improvisación, la del sonero y la de los músicos solistas. En el jazz, la improvisación instrumental de los músicos es vital para el desarrollo de la pieza. Por eso, músicos de salsa y de jazz podían integrarse sin problemas al argumento musical expresado en estos géneros que difieren más que todo rítmicamente, debido a la estructura de sus respectivas bases percusivas y el baile que en la modalidad de la salsa está sujeto a la clave como apoyo al bailador.

Rubén Blades con Chick Corea.

Rubén Blades con Chick Corea.

En tiempos difíciles, ¿cómo fue hacer este disco?

Tenemos excelentes músicos en Panamá y el grupo que compone la orquesta de Roberto está acostumbrado a trabajar bajo todo tipo de condiciones, siempre demostrando disciplina. Una explicación para éxito estriba en el inicial planeamiento del proyecto.

Desde el momento en que se me ocurrió ampliar el sonido del grupo panameño, para repetir la energía de las big band latinas de las décadas de los 40 y 50, nació también mi intención de dirigirnos después al área de swing y de jazz.

Realmente no hubo mucha complicación, salvo las logísticas, debido a la pandemia. Un detalle especial fue que Roberto Delgado encontró un estudio en Panamá con un equipo analógico.

La utilización de ese sistema le dio a la grabación una profundidad, un color y un calor que se ha perdido en las grabaciones digitales de hoy.

Al equipo se unieron otros ingenieros de sonido. el costarricense Oscar Marín, con quien trabajé en los dos discos que hice con el grupo Editus, de Costa Rica (Tiempos y Mundo), asistió en Salswing! y el panameño Ignacio Molino en Salsa Big Band.

He tenido la suerte siempre de trabajado con gente que sabe más que yo y que poseen talentos que no poseo. El éxito es por eso siempre el resultado de la gestión de muchos, de su contribución, nunca es producto de una sola persona. Confío totalmente en Roberto Delgado. Es súper responsable, conocedor, está preparado para la excelencia y una vez que se involucra en un proyecto no lo suelta hasta que esté perfecto, o cercano a estarlo.

Usted ha sido un habitante de Nueva York. Como músico y ciudadano, ¿qué ha sentido que ha pasado con el alma de la ciudad en la pandemia?

He sido habitante del lugar en donde está el trabajo. Durante los casi siete años que vengo trabajando en la serie de televisión de AMC, Fear The Walking Dead he vivido en Vancouver, Los Ángeles, Baja California y Austin.

Manhattan es mi base operacional y en marzo del 2020, cuando el mundo se nos vino abajo por el covid-19, New York se convirtió en el epicentro de la enfermedad en los Estados Unidos y nadie sabía exactamente qué hacer, como en los 50 con la polio.

Fue verdaderamente horroroso ese período. Mi esposa Luba y yo nos enfermamos de covid precisamente en marzo de ese año y nos consideramos afortunados por haber sobrevivido a esa enfermedad sin haber tenido que ir al hospital o experimentando peores síntomas.

A mí se me fue el sentido del olfato y del gusto por un mes, pero no sufrí más nada. A Luba (Mason, su esposa desde el 2006, música y actriz, entre otros) se le murió la madre por el covid. Perdimos vecinos, gente con la que hablábamos todos los días. Encontramos dificultad para abastecernos de comida y de enseres domésticos. El ulular de las ambulancias era constante, los hospitales estaban abarrotados, las morgues repletas de cadáveres, unas mil personas morían diariamente en New York entre abril y mayo.

Fue una lotería, unos vivimos y otros no. Ese tipo de experiencia nos da una perspectiva más sobria sobre la vida.

En el 2021, la muerte en Panamá por covid-19 de nuestro compañero de la orquesta de Roberto Delgado, el timbalero y baterista Carlos Pérez-Bidó, fue otro golpe fuerte para todos. Todavía me cuesta creer que se nos fue Carlitos.

¿Qué ha significado para usted y para el grupo que lo acompaña volver a salir de gira?

El sobrevivir a la pandemia y el tiempo que tuve para pensar por la ausencia de trabajo me alumbró en muchas áreas.

Lo que Roberto, la banda y yo estamos haciendo musicalmente, el tipo de repertorio tan variado que tenemos, con diferentes tipos de estructura musical, es algo que creo debemos continuar presentando.

No hay ninguna banda ahora mismo que pueda ir en una presentación en vivo, de un sexteto a un conjunto y de una orquesta a una big band.

Yo dije que no quiero más giras, porque me toman mucho tiempo y a mi edad, cuando se tiene más pasado que futuro, la salud y el tiempo para disfrutar la vida se convierten en lo más importante.

Pero, por otro lado, durante esos casi dos años sin trabajar, consideré que no compartir lo que uno sabe equivale a perderlo para siempre. Por eso decidí continuar presentándome musicalmente pero en específicas oportunidades y lugares.

Participaré con un grupo de jazz y otros músicos en el homenaje que el Lincoln Center le hará al gran Armando Chick Corea. Estoy terminando un disco que hice con el grupo brasileño Boca Livre para presentarlo este año.

En junio empezaré la octava temporada de la serie Fear The Walking Dead. Escribo un blog en mi página (rubenblades.com) donde brindo propuestas e ideas sobre acciones políticas en Panamá que enfrenten la corrupción imperante.

El libro sobre mis experiencias en la música, el cine y la vida, que empecé a escribir durante la pandemia, espero que sea presentado al público en el 2024. Sigo activo a mis casi 74 años de edad, a Dios gracias, pero no sé hasta cuándo y por eso debo utilizar mi tiempo de manera juiciosa.

La salsa ha sido un género que todos los países del Gran Caribe. Además de usted y de Roberto Delgado, ¿qué otras características le ha dado Panamá al género?

No he sido el único panameño que ha participado del género de salsa. Primero están Camilo Azuquita, vocalista de las bandas de Kako Bastar y de Rafael Cortijo, y Miguel Ángel Meñique Barcasnegras, cantante y compositor, que se distinguió como solista en la banda de Tito Puente.

De Panamá, el grupo de Francisco Buckley, Bush y sus Magníficos; las orquestas de Raúl Ortiz, La Universal de Mojica, La Nueva Alegría, Popo Valderrama y sus Miserables, y quizás la más completa de todas, la de Armando Boza.

Todos contribuyeron positivamente al desarrollo de la música afro-cubana en Panamá, aunque no fuera salsa, la denominación bajo la cual se presentaron inicialmente.

¿Qué opina de la guerra de Rusia contra Ucrania?

La historia, como la humanidad, se repite constantemente. Como he dicho, corremos el riesgo de ser la sociedad con mayor acceso a la información que ha muerto de ignorancia.

Lo que hace Putin hoy no es distinto a lo que Hitler demandó en 1938 con su exigencia de anexión del Sudetenland a la jurisdicción alemana. Hitler lo hizo al principio utilizando la diplomacia pero su ambición no se detuvo allí, como lo demostró luego un año más tarde en Polonia.

La locura provocada por el ego, la ambición desmedida, de tener y tener, de obtener felicidad a expensas de la infelicidad de otros, todo eso continuará existiendo mientras existan seres humanos. Nuestra tarea es cómo evitar que adquieran el poder que les permita destruir a la sociedad y al mundo.

¿Qué músicos colombianos han sido buenos amigos suyos y qué les admira?

La amistad es difícil desarrollarla después de cierta edad. Mis amigos son casi todos gente con la que crecí en Panamá, o con la que conviví fuera de Panamá por décadas. Han sido mi mejor inversión. Nada como contar con gente que te conoce desde hace más de cincuenta años y que te ayuda con sus consejos y ejemplos de vida.

Colombia siempre ha sido un referente musical. Compañeros como Joe Arroyo y Fruko y sus Tesos le dieron un ingrediente extra a las interpretaciones de salsa que en New York y otras áreas estaban basadas en producciones cubanas y en sus distintas modalidades.

Rubén Blades trabaja en 'Fear The Walking Dead'.

Rubén Blades trabaja en ‘Fear The Walking Dead’.

Como ocurrió también con Oscar D’León y César Monges en Venezuela y La Dimensión Latina, el sur de América ofreció una interpretación a su manera y feeling de lo que era la salsa.

Sitios como Barranquilla, Cali y Medellín se convirtieron en puntos de efervescencia salsera y la contribución musical de grupos, compositores y cantantes, sumados al apoyo de sus habitantes, brindaron una importante contribución e identidad especial al género de la salsa, cosa que influyó en todos nosotros en Latinoamérica.

¿Dónde y cuándo?

2 de abril, 8 p. m. Movistar Arena. Carrera 30 calle 63, Bogotá. Boletas: tuboleta.com



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