España asoma la cabeza como ‘hub’ tecnológico | Negocios



La palabra hub ha pasado de ser un término casi desconocido a tener una presencia habitual en los medios y en el lenguaje empresarial. Parte de la responsabilidad del éxito del anglicismo recae sobre dos ciudades españolas: Barcelona y Madrid. Según el ranking Top Tech Cities of The Future 2021 de la publicación fDi Magazine y el informe anual elaborado por EU-Startups, tanto la capital —en quinta posición— como Barcelona —séptima— se sitúan una vez entre los 10 hubs tecnológicos más importantes de Europa.

Según indica la Fundación del Español Urgente, el empleo más común del término hub en los últimos años ha sido para referirse a “una especie de centro neurálgico en torno al cual se concentra un determinado sector”. A las apuestas de grandes como Microsoft, Google, OVH y Amazon para desembarcar en territorio español se le suman los anuncios de Huawei para instalar su nuevo hub tecnológico en Madrid o los de Pepsico y Bitpanda de hacer lo propio en Barcelona. Todo ello está contribuyendo a que estas dos ciudades estén situando a España como uno de los centros de innovación tecnológica más importante del sur de Europa y que empiece a competir muy seriamente con los grandes colosos del continente. Además del aterrizaje de nuevas empresas, según los datos del Atomico State of European Tech 2021, ambas ciudades también se sitúan entre las 10 urbes europeas con mayor captación de inversión tecnológica. El informe sitúa la capital catalana en séptimo lugar, con 1.503 millones de dólares, esta vez por delante de Madrid, que cierra el ranking con un total de 1.159 millones invertidos.

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Localización estratégica, desarrollo de talento cualificado y una infraestructura más que consolidada. Estas son las cualidades más importantes, junto a la calidad de vida, que dotan a las dos principales ciudades españolas de las características idóneas para atraer inversiones millonarias en innovación. Además, de entre las 10 ciudades con mayor número de operaciones económicas en materia tecnológica en Europa, Madrid y Barcelona continúan siendo las dos más rentables gracias a salarios y alquileres de oficinas más bajos que en otros países. Según un informe de la consultora alemana Skytower Global Investments, los precios de las oficinas pueden llegar a suponer un ahorro de hasta el 75% con relación a ciudades como Londres o Berlín.

Este polo de atracción también se hace extensivo a las instituciones públicas, especialmente en el ámbito europeo. El pasado mes de diciembre se hizo pública la ronda de financiación más grande de la historia del European Innovation Council Accelerator, con una inversión total de 627 millones de euros repartidos entre 99 compañías. De todas ellas, un 11% son españolas. En el ámbito local, las administraciones también han querido subirse al tren de la innovación y han aumentado considerablemente la inversión pública en el sector. Dos claros ejemplos de ello son el Barcelona Sports Tech Hub, un macroproyecto que verá la luz a finales de 2023, y el mayor sandbox de movilidad y urbantech de Europa en Villaverde, Madrid, que podría generar hasta 5.000 nuevos puestos de trabajo y atraer una inversión superior a los 300 millones de euros. “Queremos que Madrid se convierta en referente de innovación mundial apoyándonos en estos tres ejes principales: inteligencia artificial, movilidad y tecnología de los alimentos”, afirma Ángel Niño, concejal delegado de Innovación y Emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid.

El empleo se multiplica

Aunque todavía habrá que esperar para que se incluya formalmente en el diccionario de la Real Academia Española, la popularidad con la que se expande el uso de este anglicismo es directamente proporcional a su creación de empleo. Hay que diferenciar el impacto que puede tener una start-up —empresa recién creada y orientada a conseguir un negocio de rápido crecimiento— frente al de una scale-up, es decir, una start-up con un modelo de negocio ya probado y un nivel de crecimiento acelerado. “A diferencia de la imagen que se tenía hasta ahora de las start-ups tecnológicas, con cuatro jóvenes instalados en un garaje y facturando millones de euros, los hubs actuales contribuyen a crear una cifra importante de puestos de trabajo”, afirma Paloma Castellano, directora de Wayra Madrid, el hub de innovación abierta impulsado por Telefónica.

“La inversión en tecnología ha crecido mientras caía la inversión general. El único sector que ha creado empleo positivo es el tecnológico”, explica Miguel Vicente, presidente de Tech Barcelona. Y es que, además de la cantidad de empleos que genera, una de las puntas de lanza de este sector reside en su calidad. Según el informe Scaleup Spain Network 2021, en 2020 se generaron 324.000 empleos, lo que supone un crecimiento del 29% respecto al año anterior. Y en 2021 se elevó esta cifra hasta los 671.500 puestos de trabajo. Es decir, más del doble que en 2020.

Aunque buena parte de las empresas continúen ubicándose en los sectores de la logística y el fintech, la irrupción de la pandemia ha disparado la inversión en tecnología de la salud. Tanto es así que Cataluña registró el valor más alto de su historia con 226 millones en 2020, según el estudio BioRegión 2021.

En las profundidades

Una de las mayores revoluciones del panorama tecnológico ha sido la reciente irrupción del deep tech. El nombre, aunque pueda evocar un concepto lejano y confuso, hace referencia a todas aquellas tecnologías que, combinadas con la investigación académica, se utilizan para implementar cambios estructurales en las industrias más tradicionales. Es decir, todos aquellos avances que tienen efectos considerables a medio y largo plazo y que son de difícil sustitución por la complejidad de su desarrollo. Según Oscar Sala, director de The Collider, el programa de innovación del Mobile World Capital especializado en deep tech, “se trata de un sector que garantiza soluciones reales a problemas globales mediante una patente y un proyecto realmente sólidos, un hecho que lo diferencia de algunas de las tecnologías más efímeras y volátiles desarrolladas por gran parte de las start-ups en los últimos años”. Las tecnologías mayormente utilizadas son la biotecnología, la robótica, el big data o hasta el deep learning, que consiste en el aprendizaje automático de grandes cantidades de datos a través de la inteligencia artificial mediante el uso de una simulación de redes neuronales inspiradas en el cerebro humano.



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