Japón interviene en el mercado de divisas para detener la caída del yen | Economía



Japón ha decidido actuar este jueves para tratar de frenar el desplome del yen. El ministerio de Finanzas ha anunciado una intervención en el mercado de divisas sin precedentes en más de dos décadas con el objetivo de sostener el valor de la moneda nipona, que llegó a superar este jueves, antes de la intervención, la línea roja de los 145 dólares por yen, su momento más bajo en 24 años. “Hemos tomado medidas decisivas”, ha confirmado Masato Kanda, viceministro de Finanzas para Asuntos Internacionales del país asiático. Kanda ha contestado de forma positiva al ser interrogado si eso, en realidad, se trataba de una intervención, según ha recogido Reuters. El Gobierno nipón no ha aclarado la magnitud de la compra de yenes.

La decisión se ha tomado después de que el Banco de Japón optara, también este jueves, por sostener los tipos de interés en territorio negativo. Mientras el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos apuestan por atajar la galopante inflación mediante subidas de tipos, Tokio mantiene el pulso y resiste como la última de las economías desarrolladas en ondear en lo alto la bandera de una política monetaria ultralaxa, con el objetivo de dar cobertura a la aún frágil recuperación del país tras la pandemia.

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Y no se espera un giro de guion monetario. “No hay absolutamente ningún cambio en nuestra postura de mantener una política monetaria laxa de momento”, ha subrayado este jueves el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, en una comparecencia. “No subiremos los tipos de interés durante algún tiempo”.

La caída del yen hasta asomarse al precipicio de los 145 dólares, la barrera que ha disparado las alarmas, ha sido casi un acto reflejo al nuevo giro de tuerca estadounidense, que optó el miércoles por encarecer por quinta vez este año el precio oficial del dinero, elevando los tipos hasta superar el 3% por primera vez desde 2008.

La intervención nipona en el mercado de divisas ha logrado, de momento, frenar el batacazo del yen, que ha recuperado parte del terreno que ha ido perdiendo en parte empujado por la ola rigorista de los bancos centrales alrededor del globo. Las subidas iniciales han rondado el 2%. El movimiento de Tokio envía una señal a los mercados de que está dispuesta a marcar dónde se encuentran sus límites, según un analista citado por Financial Times.

La divisa asiática ha perdido este año en torno a un 20% de su valor con respecto a la estadounidense, lo que implica un incremento en los costes de las importaciones y puede llegar a lastrar el consumo, mientras el país trata a la vez de contener el zarpazo inflacionario desde la salida de la pandemia. Las alzas de precios son menores que en otros rincones del globo, pero Japón no es ajeno a las turbulencias. La inflación subyacente, excluidos los precios más volátiles de la alimentación, alcanzó en agosto el 2,8%, superando por quinto mes consecutivo las expectativas del Banco de Japón.

Al país le ha costado salir del agujero del coronavirus, arrastrando los pies a la zaga de otras potencias con una lenta recuperación. Ha ido reactivando la maquinaria a lo largo del 2022, a medida que se levantaban las restricciones derivadas de la covid. Su PIB creció un 3,5% en el segundo trimestre, por encima de las previsiones.

El banco central del país augura, a pesar de todo, una mejoría sostenida. Cree “probable” que la economía continúe en esta senda de crecimiento, mientras se esfuman el impacto de la covid y se engrasan las cadenas de suministros, según ha resaltado en un comunicado oficial emitido tras la reunión de este jueves.

Aunque prevé que la tercera potencia económica del planeta siga “bajo presión” por el alza de precios derivado de la guerra en Ucrania, cree que la economía continuará “creciendo a un ritmo superior a la tasa de crecimiento potencial” al tiempo que se intensifica gradualmente “el ciclo virtuoso que va de los ingresos al gasto”. También confía en una desaceleración de los precios a partir del 2023.

La intervención de compra de yenes es una medida poco común. La última vez que Japón tomó cartas en el asunto para respaldar su moneda fue en 1998, durante la crisis financiera asiática. La actuación de este jueves ha ido tomando cuerpo desde hace meses. En junio, el yen pareció precipitarse por un tobogán a lo largo de una semana de sucesivas caídas de tipos de cambio. Su cotización con respecto al dólar alcanzó entonces su nivel más bajo en 24 años, y desde aquella gran crisis asiática de finales de los noventa. Las autoridades niponas aseguraron al filo del verano: “Estamos dispuestos a responder de la manera que sea necesaria”.



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