La sequía en el río Rin pone en riesgo el transporte de mercancías en Alemania | Economía


Las fábricas de Alemania podrían tener que reducir su producción, e incluso detenerla por completo, a causa de los menguantes niveles de agua en el río Rin, que complican el transporte de mercancías, según advirtió este martes la poderosa Confederación de la Industria Alemana (BDI). “La sequía persistente y el bajo nivel de los ríos amenazan la seguridad de los suministros para la industria. Las empresas se preparan para lo peor. La ya de por sí tensa situación económica se hace más grave”, afirmó la patronal alemana en un comunicado firmado por su director general adjunto, Holger Lösch. La sequía ha llegado a que el nivel de algunos ríos baje a mínimos históricos, entre ellos el Rin, la principal arteria fluvial de Europa, que ya sufre problemas para la navegación. En el río Weser algunos transbordadores han dejado de funcionar y en el Elba la navegación se ha interrumpido por completo.

La sequía compromete la seguridad de las cadenas de suministro de la primera potencia económica europea. ”Es cuestión de tiempo que las plantas de la industria química o siderúrgica tengan que ser desconectadas, que los aceites minerales y los materiales de construcción no lleguen a su destino o que determinados transportes con carga pesada no puedan realizarse”, según la BDI. Las consecuencias posibles: cuellos de botella en las entregas, recortes o paradas de la producción y trabajo a jornada reducida.

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El bajo nivel de los ríos puede también agravar los problemas del suministro energético, puesto que las dificultades para el transporte afectarían los planes del Gobierno de aumentar temporalmente el uso del carbón para paliar la reducción de la llegada de gas ruso. Además del transporte de carbón, el suministro de combustible también depende del transporte por vías navegables.

La sequía está haciendo que el Rin, tan importante para la logística, sea cada vez menos profundo y dificulte la navegación. El nivel en Emmerich, cerca de la frontera holandesa, cayó cuatro centímetros más en 24 horas y llegó a cero este martes. El río, que fluye desde los Alpes suizos hasta el mar del Norte a través del corazón industrial de Alemana, es una importante ruta de transporte de materias primas como cereales, productos químicos, minerales, carbón y productos petrolíferos como el gasóleo de calefacción. Algunas empresas han tenido que reducir sustancialmente su carga (a un cuarto de lo habitual) para evitar que el peso haga que el barco toque el fondo.

Según los economistas, los problemas en el Rin hacen aún más probable una recesión en Alemania. “De todos modos, esperamos que la economía alemana caiga en una leve recesión a partir del tercer trimestre, y el crecimiento solo debería ser del 1,2% en 2022″, dijo el economista jefe del Deutsche Bank para Alemania, Stefan Schneider: “Si el nivel del agua sigue bajando, el crecimiento también podría caer por debajo del 1%”.

La patronal considera que “los políticos, las empresas y la sociedad deben prepararse a que estos periodos de sequía ya no sean excepciones, sino la norma en el futuro”. “Junto con los Estados federados, el sector de la logística y la industria, el Gobierno federal debe establecer un sistema de seguimiento estrecho para reaccionar con prontitud ante los inminentes cuellos de botella en las vías navegables”, añade la organización.

El río, que está conectado al Danubio por un canal, recorre unos 800 kilómetros a través de zonas industriales suizas y alemanas antes de desembocar en el mar del Norte en el concurrido puerto de Róterdam, en los Países Bajos, y el tráfico de carga se ha convertido en casi insustituible para muchas empresas.

Un carro de supermercado ha emergido por el bajo nivel del Rin, este martes en Bonn (Alemania).
Un carro de supermercado ha emergido por el bajo nivel del Rin, este martes en Bonn (Alemania). BENJAMIN WESTHOFF (REUTERS)

La sequía ha forzado a la compañía ferroviaria germana Deutsche Bahn a adoptar medidas urgentes para transportar la carga que las barcazas ya no pueden llevar, pero el ferrocarril alemán se enfrenta a una congestión crónica. El cambio a la carretera tampoco es fácil porque se necesitan más de 110 camiones para transportar la misma carga que una barcaza media, y en el país faltan varios miles de camioneros.

Energía

Los niveles peligrosamente bajos del Rin recuerdan la sequía que obligó a cerrarlo durante unos seis meses en 2018. La Autoridad de Vías Navegables y Navegación de Colonia ha dicho que los “niveles inusualmente bajos” para esta época del año significan que las barcazas han tenido que reducir su carga “para poder navegar por el río”. Esto aumenta los precios y reduce la velocidad de transporte de las mercancías.

Lo que más preocupa a Alemania, que se prepara para un invierno de racionamiento energético debido a la reducción del 80% de los flujos de gas procedentes de Rusia, es la repercusión que la disminución del tráfico fluvial podría tener en la producción de energía. El estiaje, que persiste desde hace semanas, ya está afectando a la producción de dos centrales térmicas de carbón, y la química BASF ha informado de que no podía descartar recortes en la producción si el bajo nivel del río perturbaba la logística.

Uniper, el mayor distribuidor alemán de gas ruso, que ya necesitó recientemente un rescate multimillonario por parte del Gobierno alemán para evitar su colapso, ha advertido de un posible “rendimiento irregular” durante el próximo mes en Staudinger-5, su central de carbón de 510 megavatios al este de Fráncfort debido a las interrupciones del suministro de carbón a lo largo del río.



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