Los sindicatos exigen a la CEOE volver a la mesa de negociación de los salarios: “Si no hay acuerdo, la conflictividad va a crecer” | Economía



La negociación entre sindicatos y patronal sigue encallada. Tras el paso esta semana del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y de los secretarios generales de UGT, Pepe Álvarez, y CC OO, Unai Sordo, por el seminario organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) ha quedado claro que el acuerdo sobre la revalorización salarial está más lejos que nunca. El punto de desencuentro es la cláusula de garantía salarial, factor clave para los sindicatos y un error para la patronal porque creen que cronificaría la alta inflación.

“Sería razonable que nos sentáramos con la patronal para llegar a un pacto en relación con los salarios. Si no hay acuerdo, la conflictividad va a crecer. No hay posibilidad de que vayamos firmando los convenios a la baja. El conflicto está servido si no somos capaces de encontrar ese marco de acuerdo en el corto plazo”, ha asegurado Álvarez este martes en Santander. Sordo, por su parte, ha secundado estas palabras y ha desligado estas conversaciones del ciclo político. “El pacto salarial es una dinámica autónoma de la evolución política que pueda llevar el país. Las últimas elecciones [las autonómicas de Castilla y León y de Andalucía] no marcan si hay o no un cambio político. Lo que se ha producido es una reconfiguración del centroderecha y refuerza la forma de entender la política dentro del PP frente a la derecha extrema que simboliza Vox”, ha respondido ante las preguntas de los periodistas.

Pese a que parece evidente que el contexto político influye en las negociaciones de los agentes sociales, Álvarez y Sordo sostienen que la hoja de ruta de las conversaciones se debe mantener intacta aunque el Gobierno empiece a mover piezas —este sábado ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar las medidas anticrisis tras el fiasco andaluz— y el PP se sienta más fuerte. “[Las negociaciones] se deben mover con criterios propios y eso no puede ser la coyuntura política. Si no, es muy difícil llegar a acuerdos”, ha recriminado Álvarez. A este cóctel hay que añadir otro factor más: la patronal está en la antesala de elecciones internas, en el próximo otoño, otro posible freno a cualquier cesión.

Según han explicado en Santander los representantes de los trabajadores, la propuesta de los sindicatos era una subida salarial del 3,5% este año, del 2,5% en 2023 y del 2% en 2024, con una revisión salarial a final de cada ejercicio para evitar repercutir esos costes (aunque sí se haría sobre el año siguiente). Una propuesta que, como aseguró un día antes Garamendi en la misma sala, las empresas estaban dispuestas a asumir si se sacaba de la ecuación la cláusula de garantía salarial. Esta, lo que hace, es compensar a final de año si la subida del IPC ha sido superior y la iguala para que no haya pérdida de poder adquisitivo.

“No hemos planteado que hoy suban los salarios un 9% ni la inflación subyacente. Hemos hecho un planteamiento de subidas de salarios este año y el siguiente y que operen cláusulas de revisión salarial que no provoquen inflaciones de segunda ronda”, ha detallado Sordo. Un callejón sin salida, ya que el presidente de la patronal está cerrado en banda a esta posibilidad porque cree que convertiría en estructurales unas alzas que deben ser coyunturales.

Otoño caliente

En este contexto, el otoño se presenta más caliente que nunca. Los sindicatos están dispuestos a presionar como puedan y las protestas no cesarán. En estos momentos, de hecho, la huelga del metal lleva días reclamando una mejora de los salarios. Será una de tantas que se sumarán, según avisan Álvarez y Sordo. Además, la inflación no parece que vaya a dar una tregua y echará todavía más gasolina sobre el conflicto. “Los asalariados no pueden ser los únicos pagadores de esta situación”, ha añadido el dirigente de CC OO.

Los representantes de los trabajadores también se han mostrado a favor del posible recargo del impuesto sociedades a las compañías eléctricas. “Si esa tasa es de 10 puntos porcentuales me parece bien. No va a ser ninguna tasa abusiva, sino todo lo contrario, creo que se va a quedar corta. No estamos hablando de beneficios legítimos, sino de usura. Las eléctricas están robando a los ciudadanos”, ha enfatizado el secretario general de UGT.



Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.