Sostener el crecimiento del PIB, el desafío del nuevo gobierno | Gobierno | Economía



Si bien Colombia tiene una serie de retos por resolver, entre esos el social y político, que el nuevo presidente electo Gustavo Petro debe afrontar, uno de los mayores desafíos es el económico: hacer que el crecimiento sea sostenible.

(El gasto público y el petróleo sostienen las expectativas del PIB). 

Así lo concluyen los analistas consultados por Portafolio sobre la serie de exámenes que el nuevo inquilino de la Casa de Nariño deberá afrontar una vez pise el palacio oficial el próximo 7 de agosto.

Y será uno de sus principales retos porque Colombia es uno de los pocos países en la región y el mundo que está registrando una dinámica positiva en cuanto a su actividad económica en medio de la actual crisis global por la reconfiguración de las cadenas de suministros o la guerra en Ucrania, un comportamiento destacado que viene desde la recuperación por la pandemia de la covid-19 en 2021.

Las cifras así lo demuestran. Luego de la aparatosa caída del 6,8% en 2020, el producto interno bruto del país elevó hasta el 10,6% para finales del 2021, tras repuntar en cada trimestre.

En la actualidad, este comportamiento continúa con un PIB creciendo a un ritmo de 8,5% en el primer trimestre del año en curso y un Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, que ubica al comportamiento de abril con un sólido 12% positivo.

(Analistas esperan crecimiento del PIB del 5% este año). 

De hecho, organismos internacionales y locales proyectan en sus investigaciones económicas que la economía del país tendrá un buen desempeño en este año.

Así las cosas, entidades multinacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) prevén un repunte del 5,4%, 5,8% y 6,1%, respectivamente, de la economía nacional; mientras que firmas en el país como BBVA, Davivienda-Grupo Bolívar o Corficolombiana se ubican entre 4,5%, 5,30% y 6,50%, respectivamente.

“Para que no se diluya el impulso del crecimiento, el próximo gobierno debe plantear un mensaje claro en cuanto a la agenda económica a implementar, que consideramos será basada, en buena medida, en el consenso político y el pragmatismo”, señaló al respecto Fabiano Borsato, director de operaciones de la firma Torino Capital.

Para el analista, el próximo mandatario nacional debe encontrar las formas para alcanzar “el difícil equilibrio” entre los beneficios que reporta la industria petrolera, sin comprometer la transición energética, en medio de una reforma fiscal “que permita elevar el nivel de recaudación y ampliar la base impositiva”.

También señala que la prometida y “necesitada” agenda de inclusión social “debe ser compatible con la dinámica de crecimiento y la sostenibilidad fiscal”.

Por otro lado, María Claudia Lacouture, directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, señaló que “el próximo gobierno debe mantener una política económica moderada para evitar que se siga deteriorando la capacidad de compra de los alimentos en los bolsillos de los colombianos y se mantenga un buen comportamiento que ayude e impulse a las empresas a generar mayor empleo”.

Ahora bien, el reto de sostener el crecimiento económico también se verá comprometido por el escenario externo de la guerra, que ralentiza el crecimiento mundial; así como la espiral inflacionaria y el incremento de las tasas de interés para controlarla.

“La economía del país no va a estar alejada de los vientos en contra de estos procesos”, señaló Andrés Abadía, economista jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics.

(Consumo de los hogares jalonó crecimiento del PIB en primer trimestre). 

Asimismo, Gustavo Acero, economista para Colombia del Grupo de Investigaciones Banco de Bogotá, advierte que de por sí el crecimiento comenzaría a desacelerarse en el segundo semestre debido al efecto base con 2021, el período de mayor reactivación.

“Eso en medio de un contexto donde las tasas de interés están subiendo, lo cual implicaría que la demanda se empiece a desacelerar, el consumo se modere un poco en el impulso”, dijo Acero al respecto.

EL TREN DEL OPTIMISMO 

En la reciente semana, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Hacienda, realizó una actualización de sus previsiones macroeconómicas a mediano plazo.

Allí, el ministro José Manuel Restrepo, señaló que el nuevo pronóstico oficial de crecimiento será de 6,5% para finales de este año desde el 5% calculado en febrero. Esta nueva cifra destaca sobre el resto de previas.

Este nuevo marco fiscal de mediano plazo, como dijo Restrepo, “es la entrega de la hoja de ruta del próximo gobierno”. Esto implica que el nuevo gobierno hará sus cuentas con un barril de petróleo a US$100, un dólar en $3.924 y una inflación que cerrará el año en 8,5%.

ROBERTO CASAS LUGO



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