Twitter califica de “inválida e injusta” la renuncia de Elon Musk a comprarla | Economía



Después de los memes, las bromas y los cambios de opinión, ha llegado la hora de los abogados. El futuro del culebrón de la compra de Twitter por Elon Musk está en un tribunal de Delaware. La ruptura de la operación por parte de Musk abre una de los casos judiciales más importantes de la historia corporativa en EE UU. Allí se producirá el desenlace de una de las operaciones que más tinta se ha dejado este 2022. Este domingo, la tecnológica calificó en una carta como “inválida e injusta” la decisión de Musk de no continuar con su oferta de compra de la red social por 44.000 millones de dólares. “Esto constituye el repudio de sus obligaciones en el acuerdo”, considera William Savitt, uno de los letrados contratados por Twitter, en el documento enviado a la Securities and Exchange Comission (SEC), el regulador bursátil estadounidense, y que se publicó ayer lunes.

Los abogados de la plataforma social consideran que la empresa no ha roto ninguna de sus obligaciones acordadas desde abril, cuando la tecnológica se embarcó en la operación que inició con una oferta hostil del magnate de Tesla. “Twitter exige que el señor Musk y sus socios cumplan y hagan sus mejores esfuerzos para consumar y hacer efectiva la transacción contemplada”, indica la carta.

A lo largo del fin de semana, las posiciones de las partes han quedado expuestas en un tono tragicómico. Twitter apuesta ahora por cerrar una operación a pesar de que meses atrás no buscaba comprador. Y el ambicioso visionario quien hizo la oferta ha perdido el apetito por la transacción.

Hace unos días, una persona cercana a Parag Agrawal, el consejero delegado de la red social, describía el cambio interno que vivieron los directivos de la tecnológica, quienes pasaron de tener una actitud escéptica y a la defensiva contra Musk a facilitarle el camino. “Twitter está dispuesta a ir a la guerra para que la compra se haga”, dijo el empleado, quien no fue citado por nombre.

Como muestra de buena voluntad, la compañía compartió hace más de un mes con Musk y su equipo toda la información sobre los tuits que comúnmente son vendidos a las empresas de monitoreo de las redes sociales. Pero esta información no satisfizo al magnate y a su equipo, quienes habían puesto como requisito que la empresa demostrara que las cuentas de bots y spam representaban menos del 5% de los usuarios.

“Twitter seguirá proveyendo la información que el señor Musk ha solicitado de forma razonable como parte del acuerdo para poder cerrar la transacción”, concluye el documento legal, que no ha tenido respuesta pública por parte del equipo de abogados del magnate. Para la tecnológica, la operación continúa mientras no se disuelvan los compromisos bancarios con los que Musk intentaba pagar los 54,20 dólares que ofreció pagar por título.

Con el rumbo puesto al tribunal de equidad de Delaware, una victoria clara para Musk es que su salida de la operación se salde con el pago de 1.000 millones de dólares, un monto que puede cubrir un hombre cuya fortuna asciende los 220.000 millones. Pero las cosas no son tan sencillas para el hombre más rico del planeta.

En el acuerdo presentado frente a la SEC en abril pasado hay una cláusula llamada de ejecución específica. Los especialistas estiman que esta podría jugar en contra de los intereses de Musk y en favor de Twitter si no hay un arreglo entre las partes que frustre un juicio que podría ser desfavorable para el empresario de Tesla y Space X. Este acuerdo, no obstante, sería mayor a los 1.000 millones de dólares.

El apartado 9.9 del acuerdo habla de “daños irreparables”, uno de estos sería no llevar a cabo las acciones para cerrar la transacción. Estos, se dice, podrían no ser remediados con una compensación económica. “Las partes acuerdan que tienen derecho a un mandato de un tribunal de equidad y a la ejecución específica u otra compensación para impedir las violaciones al contrato”, afirma.

Existen antecedentes de jueces del tribunal de Delaware que fallaron para obligar a un comprador arrepentido a concluir la operación inicial. Fue el caso del gigante de alimentos Tyson, que debió de cerrar tras una sentencia de 2001 su adquisición de Iowa Beef Processors (IBP), una empacadora de carne. El despacho que representó a IBP, por cierto, es el mismo que ha enviado la carta a Musk en nombre de Twitter.

Algunos expertos han puesto en duda que se siga el camino de la ejecución específica en una situación como esta. Morgan Ricks, un académico de la universidad de Vanderbilt, lo ha calificado como un recurso de “enormes proporciones”. “Hay financiamiento externo que debe ser ejecutado”, ponderó el especialista en la red social. Y adelantó una de las posibilidades que se abren cuando uno se enfrenta al siempre imprevisible Elon Musk: “¿Qué pasa si Musk se mofa de la orden? Se convertiría en un espectáculo sobre la jurisdicción y el poder de la corte… ¿Cómo lo harían obedecer?”. Las preguntas, de momento, no tienen respuesta.





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