La cumbre del G20 condena la guerra en Ucrania y Rusia acaba más aislada – Internacional


La reunión del G20 concluyó este miércoles con una declaración donde la mayor parte de sus miembros condenaron la guerra de Ucrania. Además, los líderes de las principales economías del planeta elevaron el aislamiento diplomático de Rusia y al mismo tiempo rebajaron la confrontación entre los distintos bloques de países.

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Esta cumbre de dos días se vio sacudida por los masivos bombardeos rusos el martes contra Ucrania y la caída de un misil en Polonia que hizo temer una escalada del conflicto.

En síntesis, una “mayoría” de los integrantes del G20 rechazaron la invasión rusa a su país vecino y llamó a la retirada inmediata de tropas de territorio ucraniano en un comunicado que admite que hubo “otras posturas” sobre la situación en Ucrania durante las discusiones en la isla indonesia de Bali, donde se llevó a cabo la reunión.

Cabe mencionar que el G20 está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Japón, Rusia, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía, más la Unión Europea.

Con estos “malabares verbales” y tras largas y duras negociaciones diplomáticas, el grupo de los Veinte logró sacar adelante una declaración conjunta que parecía imposible antes de la cita de Bali, que llegaba entre temores de una nueva guerra fría y que además se vio alterada por el incidente en Polonia.

La declaración incluye una mención explícita a la guerra de Ucrania, algo que hasta ahora rechazaban Rusia, China o la India, y que se consiguió encajar en el comunicado conjunto con el citado matiz de que los países siguen enrocados en sus posturas y aludiendo a una resolución previa de la ONU.

La mención a la guerra fue, de hecho, el párrafo “disputado” del documento, según dijo el líder de Indonesia, Joko Widodo, quien ocupa la presidencia de turno del G20, en una rueda de prensa al término de la cumbre.

“Hablamos de ello hasta la medianoche, y, finalmente, la declaración de Bali se logró consensuar y salió adelante”, destacó. Distintas fuentes diplomáticas explicaron que un amplio grupo de países, entre ellos los de la Unión Europea y Estados Unidos, presionaron al máximo al resto de integrantes del G20 para lograr incluir esa alusión a la guerra, bajo la amenaza de que sin ella la cumbre terminaría sin acuerdo alguno.

El G20 “tenía la responsabilidad de enviar un mensaje muy claro a Rusia y al mundo” contra la guerra y de “evitar la división de sensibilidades”, dijo al término de la cumbre el presidente francés, Emmanuel Macron, quien añadió que el comunicado final así lo recoge.

Un artillero ucraniano carga un obús cerca de la ciudad de Bakhmut, en el este de Ucrania, donde las tropas se han frenado.

El texto destaca la necesidad de “mantener la ley internacional y salvaguardar la paz y la estabilidad”, incluyendo principios humanitarios y la protección de civiles e infraestructuras en conflictos armados.

“El uso o la amenaza de usar armas nucleares es inadmisible. Es vital la resolución pacífica de conflictos, y hacer esfuerzos para afrontar crisis, junto a la diplomacia y el diálogo”, añade el texto, en el que también se afirma que la era actual “no debe ser una de paz”.

“En primer lugar, siento lo ocurrido en Polonia. Urjo a todas las partes a que permanezcan en calma y eviten escalar las tensiones. Siempre he dicho que la guerra solo trae devastación, y que debemos pararla”, añadió el presidente indonesio.

Jokowi, sin embargo, eludió responder directamente sobre si los últimos acontecimientos, la andanada de misiles rusos en Ucrania y la explosión de un misil en Polonia, habían amenazado que se consiguiera cerrar el documento, subrayando únicamente las dificultades para sacarlo adelante.

Para Indonesia, que no ha dejado a un lado su empeño de convertir su presidencia del G20 en una ocasión para tender puentes entre sus países miembros, la firma del texto es un punto a favor en su labor diplomática y geopolítica.

Desde la invasión, las reuniones del G20 bajo la presidencia indonesia, de perfil más bajo que la actual cumbre, transcurrieron entre boicots, abandonos de la sala ante intervenciones del “bando” contrario y sin que se firmara ningún documento, lo que no hacía esperar la relativa armonía experimentada en la actual cumbre.

La explosión del misil en Polonia ocurrió cerca de la frontera con Ucrania.

Una disensión mantenida en apariencia, incluso, pese al incidente de Polonia y la escalada de misiles contra Ucrania, que puso en evidencia el mayor aislamiento hacia Moscú, cuyo representante en la cumbre, el canciller Serguéi Lavrov, se marchó la víspera, y difuminó la hasta ahora habitual división entre bloques.

Según fuentes diplomáticas y analistas desde Bali, una tónica más conciliadora que quedó sentada tras el encuentro el lunes entre los presidentes chino y estadounidense, Xi Jinping y Joe Biden, quienes, pese a marcar sus muchas diferencias, abrieron una línea de comunicación que se hallaba hasta entonces en casi punto muerto.

Pese a no haber logrado acciones concretas significativas, el consenso entre los miembros y la vuelta al diálogo entre las dos superpotencias dio un resultado más esperanzador que el anticipado.

“China puede desempeñar un mayor papel de mediación junto a nosotros en los próximos meses”, estimó el presidente francés, Emmanuel Macron, quien dijo que la cumbre mandaba “un mensaje muy claro” a Rusia.

Por otro lado, la seguridad alimentaria y energética también figuraron como una de las principales preocupaciones del encuentro, en el que participaron algunos de los países más castigados por esta subida de precios como Turquía o Argentina, que el martes conoció una nueva cifra de inflación del 76,6 por ciento desde enero.

Los países miembros también solicitaron en el comunicado final la extensión del acuerdo entre Kiev y Moscú para la exportación de granos ucranianos por el mar Negro, que caduca el sábado.

Uno de los artífices de ese acuerdo como mediador, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se declaró “convencido” de que el pacto seguirá vigente.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con agencias



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