La isla artificial que creó un ingeniero para independizarse de su país – Europa – Internacional


¿Alguna vez ha estado tan cansado del mundo a su alrededor que quisiera simplemente irse a una isla desierta? Bueno, Giorgio Rosa, un ingeniero italiano, hizo eso y mucho más.

Según ha comentado Rosa a los medios, la idea surgió debido a su deseo de libertad. Y no se trataba de una libertad dentro de una sociedad, sino de llevar este concepto a una totalidad: sin reglas, sin burocracias, donde cada persona pudiera tomar las decisiones que quisiera sobre su futuro.

Para esto, el ingeniero decidió que iba a construir una isla de 400 metros cuadrados en el mar Adriático, a 550 metros del límite de aguas territoriales de Italia -lo cual lo hacía territorio de nadie- y a 11 km de la costa de Rímini.

La construcción de la libertad

En 1958 comenzó el proceso de construcción. La complejidad no era solo la estructura en sí, sino cómo transportarla hasta algún lugar en medio de la nada y, además, por agua.

La idea principal era construir una estructura de tubos de acero soldados al suelo para que fueran transportados hasta el lugar donde se iba a poner la isla. Para esto, Rosa construyó toda una empresa llamada Sociedad Experimental de Inyecciones de Cemento y posicionó a su esposa, Gabriella Chierici, como la directora.

Sin embargo, a pesar de tener sus propios materiales y trabajadores, la construcción se vio retrasada varias veces.

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En algunos momentos fue por temas de clima, ya que debido a las fuertes lluvias no era seguro llegar al lugar donde decidieron ubicar la isla; otras veces por permisos, pues las autoridades marítimas varias veces les comunicaron que su construcción era un obstáculo para la navegación; y también por temas de presupuesto, pues era necesario utilizar barcos para que Rosa y sus trabajadores llegaran al sitio.

Entre estas pausas y demoras se fueron varios años y no fue sino hasta el 20 de agosto de 1967 que la isla se inauguró al público.

Los jóvenes de la costa de Rímini lo convirtieron en uno de los puntos más atractivos del lugar, no solo porque era una isla que suponía la completa libertad, sino porque era genuinamente extraordinario que Rosa hubiera logrado crearla de la manera en la que lo hizo.

El recinto llamó la atención no solo de los italianos sino de la prensa del resto de Europa y Estados Unidos, por lo que varias historias se empezaron a construir sobre el nuevo lugar para vacacionar en Italia que, además, parecía una planta petrolera levantada encima del océano.

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La República de la Isla de las Rosas

El 1 de mayo de 1968, Rosa decidió declarar a la Isla de las Rosas, como había sido llamada, una república independiente y dio una rueda de prensa oficial un poco más de un mes después.

Lo que había sido hasta el momento solo una isla de celebración y libertades comenzaba a verse como una propuesta política para varios gobiernos, incluyendo el italiano.

Rosa declaró una bandera propia, un escudo, una constitución, un nuevo gobierno formado por él y sus amigos más cercanos e incluso un idioma y una moneda propia llamada Mill.

Sin embargo, fue esta declaración lo que comenzó a crear rumores sobre el origen ideológico de la isla e, incluso, la llamaron una “pequeña Cuba en el Adriático”, aseguró Rosa en una entrevista citada por el medio ‘La Vanguardia’.

Debido a esto, la felicidad de la pequeña isla independiente no duró mucho más tiempo.

El fin de la libertad

55 días después de haber declarada su independencia, la pequeña isla fue ocupada militarmente por la Marina italiana, que impidió completamente que se llegara o se saliera de la Isla de las Rosas.

A pesar de que Rosa se comunicó con el presidente del momento y le expresó que esos actos entraban en violación con la soberanía de su pequeña nación, nada pudo evitar el fin de la libertad que el ingeniero tanto se había tardado en crear.

De hecho, a pesar de que Rosa comenzó procesos legales y se asesoró con abogados para entender si podía o no defender su isla, no pasó ni un año después de la ocupación hasta que el Gobierno diera la orden de llenarla de explosivos y desaparecerla por completo.

La Isla de las Rosas, después de una época de tormentas, se hundió por completo y no quedó recuerdo de la gran atracción turística.

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¿Qué pasó con Rosa?

Debido a este extraño suceso, la ONU tomó las medidas pertinentes para que no se repitiera más y extendió el límite de las aguas territoriales.

Isla de las Rosas

Afiche oficial de la película de Netflix basada en la verdadera Isla de las Rosas.

Nadie volvió a intentar algo similar. De hecho, la existencia de la micronación se fue olvidando incluso entre los mismos italianos, a pesar de que tiempo después se recuperaron restos de la estructura en el fondo del mar.

Rosa comunicó en su momento que había perdido mucho dinero en la construcción de su pequeña nación de 55 días, pero lo cierto es que su creación le trajo tanta fama que no tardó mucho en recuperarlo.

El ingeniero murió en el 2017 con 92 años y por mucho tiempo comentó en los medios que había “pecado por ingenuo” en cuanto a su búsqueda de la verdadera libertad.

Después de su muerte, la isla recobró cierto reconocimiento, pues la plataforma de ‘streaming’ Netflix sacó una comedia en la que se cuenta la historia de su creación.

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