Los archivos de Uber: lo que revela la investigación – Europa – Internacional


Una filtración internacional que recopila archivos confidenciales de la aplicación de transporte Uber reveló cómo la compañía usó tácticas éticamente cuestionables –y potencialmente ilegales– para impulsar su expansión global hace una década en diversas partes del mundo.

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Los detalles se conocieron este domingo a través de una investigación periodística conjunta y cuyos tentáculos llegan a países como Francia, Bélgica, Países Bajos, España, Italia, Reino Unido y Rusia, además de mencionar a altos funcionarios de la Unión Europea (UE).

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Bautizada como “Los archivos de Uber”, la pesquisa evidencia cómo los directivos de la compañía trataron de influenciar a políticos en estos países para conseguir favores; negociaron contratos de inversión con oligarcas rusos, ahora sancionados; y se aprovecharon de la violencia contra los conductores de Uber para lograr que se regulara a favor de la firma.

En total, se tratan de 124.000 documentos fechados entre 2013 y 2017, inicialmente obtenidos por el diario británico The Guardian y que luego compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Este sábado, precisamente, el ICIJ reveló que fue el exlobista de Uber Mark McGann quien filtró los documentos a The Guardian.

Estos incluyen intercambios de mensajes y correos electrónico entre ejecutivos, uno de ellos su cofundador y antiguo presidente Travis Kalanick, quien tuvo que renunciar en 2017 por acusaciones de prácticas brutales de gerencia y múltiples episodios de acoso sexual y psicológico dentro de la compañía.

A sus 52 años, McGann, quien fue lobista de Uber en Europa, Oriente Próximo y África entre 2014 y 2016, reconoce su parte de responsabilidad en los hechos que denuncia: “yo era el que hablaba con los gobiernos, el que promovía (el modelo de Uber) en los medios, el que decía que había que cambiar las reglas porque beneficiaría a los conductores”, dijo.

MacGann afirmó también que la facilidad con la que Uber consiguió acercarse a los centros de poder en Francia, Reino Unido o Rusia, era “apasionante”, pero también “profundamente injusto” y “antidemocrático”.

Uno de los puntos de la investigación advierte que la compañía estadounidense recurrió a oligarcas próximos al presidente ruso, Vladímir Putin, como parte de una amplia estrategia encaminada a conseguir una posición privilegiada en el mercado ruso.

En concreto, The Guardian detalla el contacto con Vladímir Senin –miembro de la Duma–, contratado por Uber para pagar “cientos de miles de dólares” con el objetivo de comprar influencias, una medida que ya generó “alarmas” en EE. UU.

De acuerdo con la investigación periodística, exfiscales y expertos en la materia creen que las circunstancias que rodearon la contratación de Senin podrían violar las leyes anticorrupción estadounidenses. La propia Uber ha reconocido que recurrió a este conocido lobista y que pagó “cientos de miles de dólares”, pero insiste en que no ha contravenido la legislación vigente.

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Vista de las oficinas de Uber.

Por otro lado, las revelaciones también aseguran que en Francia recurrieron a Emmanuel Macron, actual presidente y entonces ministro de Economía entre 2014 y 2016, como aliado en ese país. La compañía creía que Macron alentaría a los reguladores “a ser ‘menos conservadores’ en su interpretación de las normas que limitan la operación de la compañía”, afirma el Post.

Macron fue abiertamente partidario de Uber y de la idea de convertir Francia en una “nación de emprendimientos” en general, pero los documentos filtrados sugieren que el respaldo del entonces ministro controvertía con las políticas de izquierda del gobierno.

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Emmanuel Macron llamó a los partidos a unirse a su plan de gobierno.

En cuanto a los señalamientos sobre funcionarios de la UE, los documentos revelan que Uber mantuvo 12 reuniones con la Comisión Europea que no se habían informado anteriormente y que una antigua vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de la política digital, Neelie Kroes, habría presionado en secreto en nombre de Uber.
Otro de los puntos claves, es que la veloz expansión de Uber se soportó en los subsidios a conductores y en descuentos en tarifas que afectaron a los taxistas, y “a menudo sin procurar licencias para operar”, informó The Washington Post, uno de los medios que participó en la investigación.

A propósito, conductores de Uber de toda Europa enfrentaron violentas represalias de los taxistas que los veían como una amenaza a su medio de vida. La investigación halló que “en algunas instancias, cuando los conductores eran atacados, los ejecutivos de Uber reaccionaban rápido para capitalizar” la búsqueda de respaldo regulatorio y de la opinión publica, dice el Post.

Sobre la filtración, una portavoz de Kalanick negó tajantemente los hallazgos, argumentando que él “nunca sugirió que Uber se aprovechara de la violencia a expensas de la seguridad de sus conductores”. La compañía, sin embargo, trasladó la culpa el domingo al liderazgo de Kalanick, cuyos “errores” ya fueron hechos público.

“Nos hemos movido de una era de confrontación a una de colaboración, demostrando una voluntad de sentarnos a la mesa y encontrar puntos de acuerdo con antiguos opositores”, dijo Uber, que destacó que a su reemplazo, Dara Khosrowshahi, “se le encomendó la tarea de transformar cada aspecto de cómo opera Uber”.

Las revelaciones son otro duro golpe para una compañía que siempre estuvo acompañada por la controversia en su objetivo de convertirse en una fuerza disruptiva en el mundo.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con AFP y Efe



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