Nina Kulagina, la psíquica que ‘podía parar un corazón con la mente’ – Europa – Internacional



Imagínese a alguien que con su mente lograra mover las cosas a su alrededor. Si usted ha visto ‘Stranger Things’, es posible que encuentre similitudes entre ‘Eleven’, su personaje principal, y Nina Kulagina, una mujer que decía tener poderes psíquicos en la época de la Guerra Fría.

Kulagina nació en 1926 en Leningrado y, supuestamente, adquirió sus poderes después de la Segunda Guerra Mundial cuando, aun siendo menor de edad, tuvo que servir para su país como trabajadora de radio.

Según lo recuerdan algunos de sus familiares, la mujer lograba que los objetos a su alrededor se movieran, como si ella misma manejara un tipo de campo magnético y, aparentemente, cuando estaba molesta esto sucedía con mayor intensidad.

Además, algunas personas decían que ella podía ver las cosas que estaban en los bolsillos de las personas sin necesidad de husmear. Al parecer, era una mujer con poderes que variaban bastante.

Cierto o no, lo importante es que Nina se convirtió en una herramienta para la URSS en medio de la Guerra Fría.

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La nueva herramienta de guerra

Al parecer, el Ejército de la URSS comenzó a escuchar historias sobre la mujer que tenía poderes psíquicos, por lo que en 1960 decidió trasladarla al Instituto Militar Ukhtomsky, en donde podían realizarle estudios de una manera más controlada y con la tecnología necesaria.

Durante su tiempo en el programa, según lo que reportaron los científicos que la estudiaban, Nina logró separar la yema de la clara del huevo, mover objetos con su mente e, incluso, detener el corazón de una rana.

De hecho, fue este último uno de los experimentos que más llamó la atención de otros países. Al parecer, el objetivo era que Nina detuviera el corazón de una rana que había sido extraído del animal y depositado en un líquido que lo mantendría latiendo por una hora más.

Supuestamente, la mujer tardó siete minutos en detenerlo por completo, pero antes de esto ya se podían ver picos de frecuencias muy altas o muy bajas en los dispositivos conectados al órgano.

Justamente esto fue lo que vieron los estadounidenses cuando la CIA consiguió el video de Nina y, debido a esto, comenzaron a crear un programa que se enfocara en estudios alrededor de personas con supuestos poderes psíquicos, tal y como lo estaba haciendo la URSS.

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Los psíquicos de la guerra

La CIA comenzó a desarrollar el Proyecto Stargate durante 1972, del que ahora hay papeles oficiales, en el que se buscaba espiar a otros países por medio de personas con poderes “paranormales” que estuvieran entrenadas.

Allí, por ejemplo, se hicieron experimentos de algo que llamaron “visión remota” en los cuales ubicaban en una habitación a una persona que decía tener poderes de este tipo y le daban unas coordenadas muy específicas. La idea era que dibujaran o describieran con el mayor detalle posible qué era lo que estaban viendo en esas locaciones.

Algunos reportes indican que las “visiones” eran bastante precisas. Sin embargo, la CIA tomó la decisión de cancelar el programa en 1995.

En uno de los reportes que se publicaron sobre ‘Stargate’, la entidad concluyó que “existían suficientes experiencias de visión remota precisas para desafiar el azar, pero el fenómeno era demasiado poco fiable, inconsistente y esporádico para ser útil con fines de inteligencia”.

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¿Tenía Nina poderes psíquicos?

Muchas personas de la comunidad científica no se sentían convencidos por Nina y, debido a eso, varios periódicos de la época la catalogaron como un completo fraude.

Incluso, algunos llegaron a decir que en varias de sus demostraciones se encontraron imanes o algún tipo de herramienta que afectaba los objetos que supuestamente reaccionaban a la energía de Nina.

De hecho, uno de los médicos del mismo centro donde Nina estaba siendo estudiada dudó de sus capacidades, por lo que decidieron que las probarían bajo el mismo experimento del corazón del sapo, pero ahora con el doctor.

Al parecer, su ritmo cardiaco bajó hasta tal punto que decidieron acabar con la demostración porque la consideraron muy peligrosa.

La mujer afirmó hasta su muerte, a sus 91 años y por causas naturales, que sí tenía poderes.

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