Running: correr después del trabajo, una tendencia en América Latina – Latinoamérica – Internacional


“Son decisiones”, decía el técnico de fútbol Miguel Ángel Russo cuando le preguntaban por un cambio o planteo estratégico en particular. A muchos les resultará asombroso que a la hora de salir del trabajo haya gente que en lugar de ir a aprovechar el dos por uno de las cervecerías decida tapizar los parques con zapatillas, camisetas dri-fit, cronómetros y sudor.

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A veces son decisiones; y a veces no. A veces son las circunstancias las que obligan a hacer una u otra cosa. Como María Teresa Quintana, quien se desempeña como guarda de seguridad en el subterráneo de Buenos Aires. “Necesitaba correr por dos motivos. Por la salud, porque nosotros allá abajo, en el ‘subte’, tenemos mucha pérdida de oxígeno; y por lo psicológico, porque el contacto con la gente es bastante duro. Entonces, yo necesitaba airear la cabeza, sobre todo, y mejorar el físico”, dice. A sus 56 años, Quintana encontró el grupo de ‘Puerto Madero Simplemente Running Team’ a través de Facebook y decidió ir durante quince días para conocer la dinámica. Y se enganchó. “Llegaba a mi casa destruida, pero me decía a mí misma que tenía que seguir porque me gustaba”. Una vez en el lugar se acaban las dudas: “Después, cuando ya estás ahí, te sientes libre. Ahora estoy feliz, más entera, muy contenta”, asegura.

Salir del trabajo e ir a correr requiere también de previsión y cierta logística, porque por lo general los atuendos laborales no son aptos para la actividad física. En el caso de Quintana, se cambia en el subterráneo, se pone su conjunto deportivo y viaja en un colectivo que la deja en Puerto Madero; para regresar a su casa, si pierde el último tren, debe tomar un colectivo. Pero no duda en que todo esto vale la pena.

Hoy estamos atravesados por la crisis de sedentarismo, que es la principal causa de muerte en el mundo,
y todo lo que sea actividad física ayuda para contrarrestar este fenómeno

También está el caso de quien aprovecha las instalaciones de una terminal del puerto para cambiarse. Se trata de Francisco Quiroga, un ingeniero en sistemas de 37 años que suele trabajar en las Torres de Catalinas, en Buenos Aires. El baño de la empresa turística ejecuta la metamorfosis: entra como ingeniero, sale como corredor. “Mi novia —a quien conocí corriendo— me molesta bastante porque dice que dentro de mis prioridades está primero correr, segundo correr y tercero correr”. Y es verdad, reconoce: “Trato de organizar mi vida con esas prioridades, teniendo mi espacio para poder correr. Corro cinco veces por semana”, dice Quiroga, corredor desde hace diez años y quien desde hace cinco forma parte del grupo.

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El hombre cuenta que pasa el 20 por ciento de su tiempo laboral en reuniones, otro 20 por ciento en el computador concentrado, y el restante 60 por ciento, en la identificación de los problemas que tienen las distintas empresas y ver cómo resolverlos. Sin ser deportista profesional, él ya ha corrido carreras de largo aliento y en lugares alejados de las ciudades. “Es un espacio que me regalo a mí mismo. Es un momento en el que me desconecto de lo que pasa en el trabajo, de los problemas que tengo y disfruto con mi cuerpo. Es una forma de conectarme conmigo. Me ordena mucho el sueño. Los días que corro sé que a la noche voy a dormirme más rápido y al día siguiente voy a estar más descansado y más contento. Duermo entre siete y ocho horas”.

Entre los beneficios de correr destaca la parte social y el viajar para correr, un fenómeno cada vez más extendido: organizar las vacaciones en función de alguna carrera en particular y quedarse un par de días más para conocer. Quiroga, en particular, ya corrió en El Salvador, Honduras, Río de Janeiro, Montevideo, Tandil, Córdoba y, la última que hizo, El Salar en la Quebrada de Humahuaca. “Te diría que es adictivo. Una vez que empiezas es muy difícil dejarlo. En los últimos cinco años solo una vez estuve quince días sin poder correr y estaba insoportable. Es un controlador de la ansiedad”, resume.

Lo que dice la ciencia

En el delicado límite que hay entre el sacrificio y el dolor aparece el placer de la recompensa, con un correlato en las hormonas —la célebre dopamina—, como explica la ciencia. El placer de los logros y el reconocimiento de que el cuerpo está mejor, como señala Marcelo Ghioldi, médico especializado en deporte. “Si hay algo que le va a hacer bien a tu vida, es salir a correr”, afirma. “Hoy estamos atravesados por la crisis de sedentarismo, que es la principal causa de muerte en el mundo, y todo lo que sea actividad física ayuda para contrarrestar este fenómeno. Se puede bailar o hacer entrenamiento funcional o crossfit o caminar con un poco de pendiente o subir escaleras, pero correr es una de las mejores posibilidades. Es abrumadora la evidencia en cuanto a disminución de cáncer de colon, de vejiga, de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares. También hay una mejora cognitiva significativa, además de que se va a rendir mejor en el trabajo”, enumera. Pero advierte de ciertos límites y de que es “una locura” querer salir a correr a toda costa, sin haber comido, por ejemplo, o sin tener la energía necesaria.

Ghioldi explica el abecé de lo que hay que hacer antes de correr: tener un apto físico —el certificado médico que acredita aptitud física antes de cualquier actividad— y estar preparados físicamente y nutricionalmente; comer una buena comida, tratar de cubrir las horas de sueño, y estirar los músculos.

¿Conviene a la tarde, después de trabajar, o a la mañana antes del horario de oficina? “Depende de lo que se llaman cronotipos, que tiene que ver con los horarios y el propio metabolismo que indica, primero, que no todos somos iguales y que hay personas que funcionan mucho mejor a la mañana y otras después del mediodía. En este caso cada uno debería adaptarse a su cronotipo”, explica. “A la mayoría de la gente le viene bien correr en horas de la tarde, después del trabajo. Igual es bueno tener cierta flexibilidad y correr por la mañana también, para motivar al cuerpo a buscar herramientas distintas; igual que son importantes los cambios en la rutina, algún día hacer pendientes, otros velocidad, otros fondos”, agrega el deportólogo.

“El running es así —sostiene D’Aloisio—, te da esa adrenalina de superación permanente. Es adictivo. Siempre quieres más. Siempre terminas haciendo carreras diferentes y nuevas. Hay semanas que puedo ir las tres veces por semana. Hay otras que no puedo y siento que me falta correr, el grupo, tu cuerpo al límite. Necesitas correr. En el trabajo acumulas estrés y al correr descargas tensiones”.

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Una motivación social

¿Cuál es la posición del entrenador, por qué no se detiene el furor por correr? “El 90 por ciento de la gente que viene al grupo para hacer running al aire libre lo hace por la parte social. Y después encuentra que lo puede hacer. Que se empieza a sentir bien. Que no corría ni el colectivo y empieza a darse cuenta de que puede correr 100 metros o un kilómetro. Después son cinco kilómetros. Y ahí tienes que la persona que vino por lo social ahora no para más y la motiva poder seguir creciendo”, dice Pepe Amoroso, entrenador del Simplemente Running Team. “Vienen con todos sus problemas personales y laborales y se olvidan de la vida y el trabajo. En esas dos horas que corren los problemas siguen ahí, pero si por lo menos hacen algo, corren, saltan, están con otra gente, se olvidan de ellos y se los sacaron de la cabeza”. Amoroso no menciona la cerveza como opción rechazada, pero casi: “Y por lo menos no estás dos horas sentados tomando mate y comiendo bizcochos”.

MARTÍN DE AMBRODIO
LA NACIÓN (ARGENTINA) – GDA

Bogotá y Ciudad de México, en la misma línea

Las capitales de Colombia y México también se han convertido en grandes pistas para que aficionados y profesionales corran después de las jornadas laborales. Ambas ciudades coinciden en tener espacios amplios, numerosos parques y variedad de opciones para quienes optan por ejercitarse en las tardes y noches cada día.

Otro punto en común, tal como sucede en Buenos Aires, es la existencia de comunidades y circuitos específicos. En estas grandes urbes latinoamericanas, algo clave y funcional, sobre todo porque ayuda a crear espacios seguros.

En Bogotá hay numerosas opciones. Allí, algo que se ha vuelto popular es la consolidación de grupos para correr. Hay una comunidad llamada Midnight Runners, en la que 15 capitanes de forma voluntaria se encargan de trazar dos rutas de cinco y diez kilómetros para que decenas de personas corran después de la oficina. Se definen puntos de encuentro para iniciar, como el parque de la 93. Esta es una propuesta que se hace en otras ciudades del mundo, como Barcelona, Berlín, Boston, Hong Kong, Buenos Aires y Londres. Su alcance ha sido tal que Reebok lo patrocina. Cada recorrido se hace con música y con paradas técnicas para hidratación. Es un ambiente único y recomendado para conocer gente y liberar dopamina y endorfinas.

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Runners

‘Runners en Usaquén, al norte de Bogotá.

Foto:

Néstor Gómez / EL TIEMPO

En la capital colombiana también se realiza una carrera nocturna. Este año fue el 20 de marzo de 2022, patrocinada por Enel y con punto de partida en el parque Simón Bolívar, uno de los lugares ideales para correr a cualquier hora del día. Es común ver en el atardecer a varias personas ejercitándose después del trabajo.

Otro de los sitios que prefieren los bogotanos es el parque El Virrey, ubicado en el norte. Tiene pasos peatonales y plazoletas. Además, hay zona de gimnasio al aire libre y barras de calistenia. Estos últimos elementos son comunes de encontrar en varios parques de la ciudad, en todas las localidades, lo que permite que quienes salgan a correr puedan complementar la rutina.

Por su parte, en Ciudad de México hay varios lugares que son aclamados por los runners. El bosque de Chapultepec, por ejemplo, tiene El Sope, una pista famosa formada por dos circuitos de 1.200 y 850 metros, al igual que una de 100 metros. Allí hay parqueadero para bicicletas.

Hacia el sur están los Viveros de Coyoacán. Se puede correr en medio de árboles en una pista de un poco más de dos kilómetros. También está el parque La Mexicana, que incluye una pista de 3,4 kilómetros. Tiene un lago artificial y un espacio para jugar con mascotas. El parque de los Venados es otra opción: cuenta con una pista de 1,1 kilómetros en arcilla. En Polanco, hay una pista iluminada en el parque Gandhi. Es uno de los lugares que más les gustan a las personas después de la oficina.

Beneficios de correr de noche

  • Correr después de un largo día de trabajo puede ayudarlo a despejar la mente, liberar tensiones y enfocarse en otra cosa diferente a la rutina diaria que se da entre las labores del trabajo y de la casa.
  • En las noches, la temperatura es menor y esto, además de hacer más duradero el entrenamiento, porque su cuerpo resiste más fácil la temperatura exterior, también hace menos probable una deshidratación.
  • Los carbohidratos y grasas que consume durante el día son usados como energía durante su entrenamiento, lo que quiere decir que su cuerpo les da el uso ideal.
  • Si está acostumbrado a correr antes de su última comida del día, esto le permitirá quemar grasa más fácil, según expertos, porque hace que su metabolismo se mantenga acelerado por más tiempo y por ende se sigan quemando calorías después.
  • La mayor ventaja de correr en la noche es que si usted es de esas personas a las que les resulta difícil madrugar, un horario nocturno es perfecto para que pueda cumplir con sus propósitos físicos. Recuerde que por seguridad lo mejor es salir en grupo.

EL TIEMPO

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