César Gaviria Trujillo sonríe en la sala de su apartamento en el nororiente de Bogotá. Los dos sofás beige claro contrastan con su vistosa colección, en la que sobresalen piezas de arte contemporáneo latinoamericano.

Cuando joven, empezó a cultivar esta pasión con algunas obras gráficas. En simultánea con su carrera pública –que inició como representante a la Cámara por Risaralda (1974), pasando por la Presidencia de la República (1990-1994) hasta la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (1994 a 2004)– la ha ido enriqueciendo hasta convertirlo en unos de los más sólidos coleccionistas del país.

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Eso lo llena de satisfacción. Tanto como los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 13 de marzo y que lo convirtieron en el protagonista de la campaña presidencial que tendrá su primera vuelta el domingo 29 de mayo.

“¿Muertos nosotros? ¿Muertos de verdad?”, preguntaba él con ironía antes de la jornada en la que se eligió el Congreso y los ganadores de las consultas interpartidistas. En buena parte de los pronósticos se daba como un hecho que a los dos partidos tradicionales –Liberal y Conservador– se les expediría, ahora sí, el acta de defunción.

No fue así. Si bien se impuso el naciente Pacto Histórico, las dos organizaciones más antiguas quedaron entre los primeros puestos tanto en el Senado como en la Cámara.
Gaviria, por ejemplo, exhibe la bandera de la victoria porque sabe que, mínimo, contará con 46 curules: 14 en el Senado y 32 en la Cámara.

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El Partido Liberal se ha convertido en un partido muy pragmático, dándole
una versatilidad política que le permite pactar con fuerzas tanto a la izquierda como
a la derecha

De ahí que este jueves que pasó haya celebrado su cumpleaños número 75. “Se lo vio realmente feliz”, dice una persona de su círculo más cercano. “¡Volvió a nacer!”, agrega otra fuente.

No es para menos. En los días previos a las elecciones, varios de sus críticos anticiparon una debacle para esta colectividad que después de haber llevado al poder a Alfonso López Pumarejo, Enrique Olaya Herrera, Eduardo Santos, Alberto Lleras Camargo, entre otros, llegaba sin un candidato.

“Con pesar observo que el partido perdió la vocación de poder presidencial”, le dijo Luis Pérez, exgobernador de Antioquia y hoy aspirante al Palacio por fuera del partido, el más antiguo de Colombia, y el sexto vigente más longevo del mundo.

“En otros tiempos, cada vez que se realizaba la Convención Nacional del glorioso Partido Liberal, la gente, con pasión y júbilo, tenía la certeza de que ahí se estaba escogiendo el próximo presidente”, le recordó.

“Gaviria sepultó el Partido Liberal”, sentenció, por su lado, Juan Fernando Cristo, hoy miembro de la Coalición Centro Esperanza, que tiene a Sergio Fajardo como su candidato oficial. 

El renacido

Para algunos analistas, su capacidad analítica, su conocimiento del país y la sentencia dictada por los ciudadanos en las urnas le permitieron reinventarse y hacer que hoy por hoy sea un jugador clave. No en vano, el desfile de los principales candidatos por su casa y de diferencias ideológicas tan contrarias: Gustavo Petro, de la izquierda, y Federico Gutiérrez, de la centroderecha.

A estas virtudes se suma, sin embargo, el hecho de que él no se haya detenido a borrar a nombres como el de Mario Castaño Pérez, reelegido por segunda vez e investigado actualmente por la Corte Suprema por corrupción, quien no solo triunfó en medio de los cuestionamientos sino que consiguió armar su minibancada liberal con los nuevos representantes a la Cámara por los departamentos del Quindío, Caldas y Cauca.

¿Cuál fue la explicación de Gaviria para este caso? “Esperaré a que se pronuncie la Corte Suprema de Justicia, que es el organismo competente en este caso”, dijo. “Nunca he presionado a la Corte Suprema de Justicia, ni a alguna de las otras cortes ni a ningún juez de la República para que se pronuncien de una manera que satisfaga nuestros deseos o conveniencias”, expresó.

(Además: Federico Gutiérrez le expuso sus propuestas a César Gaviria). 

Federico Gutiérrez y César Gaviria

Federico Gutiérrez y César Gaviria.

De cualquier manera, sus votos también sumaron para superar la cifra de los dos millones, a falta del resultado final. Con este poder de negociación, Gaviria –con el partido en sus manos– se erige hoy como el hombre con más poder en la política colombiana y que puede abrir el sendero para la orientación ideológica que gobernará al país entre 2022 y 2026.

Se trata de un fenómeno que incluso ha llamado la atención desde el otro lado del océano. “El Partido Liberal, que tradicionalmente ha tenido posiciones de centroizquierda, se ha desdibujado en los últimos años y ha perdido a sus líderes más ideologizados. Esto lo ha convertido en un partido muy pragmático (para lo bueno y para lo malo), dándole una versatilidad política que le permite pactar con fuerzas tanto a la izquierda como a la derecha”, dice desde Madrid David Redoli Morchón, sociólogo y expresidente de la Asociación de Comunicación Política de España.

Y, naturalmente, es un fenómeno que se analiza en todas las regiones del país. “César Gaviria y el Partido Liberal son los que definitivamente pueden inclinar la balanza en esta carrera”, dice Nadia Pérez Guevara, politóloga investigadora del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

(Nota de contexto: Federico Gutiérrez tendrá reuniones con varios expresidentes de Colombia). 

Gustavo Petro y César Gaviria.

Gustavo Petro y César Gaviria.

“Él y la colectividad son los protagonistas porque siguen siendo grandes electores en el Congreso y en este caso van a ser quienes puedan apoyar a una y otra candidatura y darle ese último empujón para ganar”.

La experta considera, incluso, que su cotización ha subido a tal punto que le permite jugar con los tiempos. “Puede dar su apoyo, ya sea para la primera vuelta o dependiendo de los cálculos que haga él y que haga su partido, pueden callar y esperar la segunda vuelta para aumentar su poder de negociación en un escenario en el que ambos candidatos están más desesperados por encontrar su apoyo”, argumenta ella desde la capital de Santander.

Hay que advertir en todo caso que, si bien Gaviria es el jefe de su partido, cargo que ocupa desde 2005, los congresistas son otro cuento. De hecho, Luis Fernando Velasco y Guillermo García Realpe, reconocidos liberales que hoy están en el Pacto Histórico, se ha empleado a fondo para sumarlos a su causa de manera individual. De ahí que ahora el poder de Gaviria pase por mantener cohesionada a su numerosa bancada, sobre todo la de la Cámara.

Un reto difícil porque, si bien Gaviria y buena parte de los parlamentarios electos han prometido en público que tomarán una decisión en bloque –en una convención prevista para después de Semana Santa–, se trata de una promesa que contrasta con los intereses personales de algunos de ellos que se identifican con Petro y otros, con Gutiérrez.

Entre dos orillas

De hecho, ha trascendido que la mayoría de los senadores quieren irse con el candidato de Equipo por Colombia, mientras que un sector más amplio que tendrá sus sillas en la Cámara prefiere al líder de la Colombia Humana.

“Hay distintas visiones”, pero “vamos a tomar” una decisión de “manera unificada” por “nuestro vocero, el expresidente Gaviria” y “por todos los congresistas”, dice Miguel Ángel Pinto, senador reelecto.

Por su parte, Alejandro Carlos Chacón Camargo, hoy representante y electo senador, acepta que él tiene sintonía con Petro por la propuesta de la “gratuidad en la educación”, mientras que Mauricio Gómez Amín, también senador reelecto, no oculta su preferencia por Gutiérrez en una muestra de coherencia, pues para las consultas había optado por adherir a la campaña del entonces precandidato Alejandro Char, de la coalición en la que triunfó el exalcalde de Medellín.

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César Gaviria y Gustavo Petro.

El exmandatario César Gaviria y el candidato Gustavo Petro.

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Con la autoridad que le da el ser el dueño del balón, Gaviria ha dicho que apoyará a quien llegue a la Casa de Nariño con la intención de “hacer cirugías verdaderas”. Esto es, en sus palabras, “ir al fondo de los problemas si no queremos que se generen problemas gravísimos por el descontento acumulado” que ya se vieron durante el paro nacional.

Para el expresidente, el asunto más grave que debe atender el nuevo jefe del Estado es el “de hambre”, para lo cual pide que haya “una renta básica” que también está escrita en el programa de Petro.

Sin embargo, Gaviria precisa: “Nada de populismo” todo debe hacerse “con seriedad”. Por eso puso unas líneas rojas para quien desee su apoyo. En estas están subrayadas dos: el candidato presidencial debe comprometerse a que no tramitará una constituyente y que no buscará abrir nuevamente el camino para la reelección. En lenguaje sencillo, esto es que no tocará la Constitución.

Para Gaviria, la carta magna, que surgió del impulso de los jóvenes hastiados de la violencia y que la impusieron democráticamente a través de la séptima papeleta y vio la luz precisamente durante su mandato, es sagrada.

“Para mí no son esas líneas rojas, porque yo nunca violaría la Constitución. A otros sí les tienen que poner esas líneas”, dice Gutiérrez. “Nosotros fuimos de los creadores”, dice Petro, quien asegura que la respetará.

Quien reciba su bendición naturalmente recibirá un invaluable impulso político para las elecciones, pero especialmente para la gobernabilidad del país a partir del 7 de agosto.

“Contar con el apoyo de esa bancada en el caso del ejercicio de la Presidencia de alguno de los dos sí genera estabilidad o posibilidad de sacar adelante iniciativas de política más fácil, sin la necesidad de tener bloqueos institucionales u otro tipo de alianzas o de acuerdos con otros sectores que definitivamente va a ser más difícil de concertar”, dice la analista Pérez Guevara.

“Esto teniendo en cuenta que el Partido Liberal es un partido que ha transitado de la centroizquierda al centro y la centroderecha y que por su diversidad va a hacer más fácil votar iniciativas de uno y otro dependiendo de los temas o los intereses de cada uno”, argumenta ella.

En este escenario, por eso es llamativo que quienes tienen opciones reales de ganar la presidencia busquen agradar a Gaviria yendo a su casa, en la que él disfruta pleno observando su colección de arte.

“Hemos restablecido la comunicación”, dijo Roy Barreras, jefe de debate de Petro, tras un café con Gaviria, el primero luego de la ruptura creada por las declaraciones de Francia Márquez.

“Han sido tres horas muy productivas”, contó por su parte Gutiérrez, quien también fue recibido por Gaviria el mismo miércoles.

El jueves, Gaviria festejó feliz su cumpleaños.

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ARMANDO NEIRA 
EDITOR DE POLÍTICA EL TIEMPO@armandoneira





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