Marta Lucía Ramírez hace un balance de su gestión como vicepresidenta – Gobierno – Política


A penas restan dos semanas para que el gobierno del presidente Iván Duque entregue el poder al presidente electo Gustavo Petro. En cuatro años, Marta Lucía Ramírez, la vicepresidenta y canciller de la Nación, acompañó la gestión en diferentes ámbitos, entre ellos, diplomáticos y de relaciones exteriores. 

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Ahora, a pocos días de que finalice su cargo en el alto Gobierno, le hace recomendaciones a la vicepresidenta electa Francia Márquez, quien tendrá la tarea de retomar asuntos que quedan pendientes y también acompañar la jefatura de Petro con nuevas iniciativas por el próximo cuatrienio.

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¿En materia de relaciones internacionales, cómo entrega la Cancillería?

Le dejamos a Colombia la certeza de que hemos fortalecido muchas relaciones estratégicas en temas cruciales para el corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, La relación con Estados Unidos tiene un nivel que era impensable hace 10 o 5 años, pues el estatus de aliado estratégico nacional no miembro de OTAN, declarado tanto por el presidente Biden, como por el Congreso de Estados Unidos, tendrá una gran transcendencia para nuestros países. Igual sucede con la Unión Europea, con quienes firmamos un Memorando de Entendimiento basado en una Agenda de Cooperación y Diálogo Político y Sectorial, reforzado para la próxima década.

¿Y con la región?

Dejamos consolidada nuestra relación con América Latina, que tiene una proyección muy positiva a nivel bilateral, afianzamos nuestra participación en los mecanismos de integración hemisférica y regional: el liderazgo de Colombia en la Presidencia de la CAN, Prosur y Alianza del Pacífico, con resultados tangibles en beneficio de la integración, pero sobre todo de nuestros ciudadanos.

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El objetivo ha sido promover un crecimiento económico sin precedentes y convertirnos en despensa para la seguridad alimentaria

Hicimos un llamado permanente a la integración de la región, mediante una relación más profunda con la comunidad empresarial de nuestros países, impulsada por reglas de juego claras y estables para la inversión, de cara al desarrollo de cadenas de producción regional con insumos y procesamiento de diferentes países latinoamericanos. El objetivo ha sido promover un crecimiento económico sin precedentes y convertirnos en despensa para la seguridad alimentaria de buena parte del mercado internacional.

Marta Lucia Ramírez

La vicepresidenta, Marta Lucia Ramírez, durante la Cumbre de Prosur, junto a otros altos funcionaros de la región.

Foto:

marta lucia ramirez

América Latina tiene la amenaza constante del populismo que afecta el progreso y al desarrollo de todas nuestras naciones y se aprovecha del temor y la insatisfacción ciudadana para generar más descontento y rechazo a los gobiernos, al sistema económico, los partidos políticos, la institucionalidad en general, y de esta manera colocar una nube negra sobre el futuro de la democracia. Por tanto, la defensa de los valores democráticos y las libertades a nivel regional e internacional fue uno de los sellos de nuestra política exterior.

También elevamos ante el mundo la voz de Colombia con la política de equidad y empoderamiento de las mujeres, enfocada en la autonomía económica para cerrar el espacio a la violencia de género.

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¿Y con otras zonas del mundo?

Quiero destacar la profundización de lazos con Asia, especialmente el relacionamiento económico y político con India, Corea del Sur, China, Indonesia. Caso especial es también la relación que hemos elevado, a un nivel sin precedentes, con Turquía.

Avanzamos en la transformación de la matriz hacia fuentes de energías renovables

Termino enfatizando en la priorización que hicimos, durante el año que estuve al frente de la Cancillería, de una agenda de diplomacia sanitaria, gracias a la cual solicité y obtuvimos, la donación de 16 millones de vacunas por parte de Estados Unidos, Alemania y España, que fueron fundamentales para la reactivación económica. Y en materia de transición energética, avanzamos en la transformación de la matriz hacia fuentes de energías renovables no convencionales como la solar, la eólica y el hidrógeno verde.

¿Siente que en lo que tiene que ver con Venezuela, finalmente no se logró nada?

Nuestro gobierno ejerció un liderazgo internacional, determinante para visibilizar la dictadura de Venezuela y generar acciones a nivel global para lograr el regreso de la democracia a nuestra hermana nación, lo cual se ha demorado más de lo que cualquiera hubiera esperado. Más de 60 países a nivel mundial son conscientes de la delicada crisis humanitaria que sufre el pueblo venezolano, producto del poder de facto que cercenó todos los derechos democráticos de sus ciudadanos, desencadenando una crisis migratoria sin precedentes en este hemisferio, que ya ha superado la cifra de 6 millones de personas que han huido de Venezuela. Por tanto, buscamos contribuir a una solución pacífica y constitucional que promoviera el retorno a la democracia.

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Ese liderazgo sirvió para que la Corte Penal Internacional diera inicio formal a una investigación sobre crímenes de lesa humanidad y violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Venezuela, siendo este un hecho sin precedentes en nuestra región y que dará sus resultados en los tiempos por venir; sin duda, logramos fortalecer una profunda relación de hermandad con todo el pueblo venezolano, gracias a nuestro Estatuto de Protección Temporal para 2 millones de migrantes, el cual, es hoy un referente internacional y un legado para el mundo.

¿Qué previsiones cree que se debe tener en la medida de que es un hecho el restablecimiento de relaciones?

Debemos recordar que fue el régimen de Nicolás Maduro, quien rompió las relaciones diplomáticas y consulares con Colombia, desde antes del inicio de nuestro Gobierno y en febrero del año 2019, expulsó a todo nuestro personal consular de ese país en 24 horas. Y si nos adentramos en la historia, debemos recordar que tanto el gobierno de Chávez como la dictadura de Maduro han tenido relaciones abiertas de apoyo a los miembros de los grupos terroristas de las Farc y el Eln, Es bien conocido el papel que juega Venezuela en el desarrollo del narcotráfico, que ha establecido allí las rutas logísticas hacia todos los mercados del mundo y, por supuesto, el abrigo que ha dado a los grupos terroristas, en clara violación de lo dispuesto en la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Por tanto, las prevenciones frente al restablecimiento de relaciones con una dictadura que vulnera derechos fundamentales y apoya, tanto al narcotráfico como al terrorismo, deberían ser todas. ¡Es un craso error de los demócratas, subestimar a los autócratas!

Entendemos y apoyaremos los esfuerzos de varios miembros de la comunidad internacional y del grupo de contacto para apoyar una transición pacífica hacia la democracia, pero me temo que, si no se fija una fecha cierta para una elección presidencial transparente y libre, en la cual la comunidad internacional apoye la reconfiguración del registro electoral de las autoridades electorales, lo que veremos es la consolidación de la dictadura mientras todos los gobiernos del grupo de contacto se vuelven parte del pasado.

¿Siente que Estados Unidos nos dejó solos en el caso con Venezuela, como lo afirman varios sectores?

Hoy en día existe un rechazo común hacia los regímenes autoritarios, que pretenden normalizar la toma indefinida del poder, acallar la oposición y la prensa, tomar el control de la justicia y cometer crímenes de lesa humanidad, como ha ocurrido en el caso de Venezuela. En ese sentido, estados Unidos y Colombia son aliados cercanos que comparten ideas y valores y la defensa irrestricta a la democracia en la región, sin perder de vista la intención del régimen de Nicolás Maduro de legitimar su infamia al destruir tanta riqueza y el derecho a la libertad de 35 millones de personas.

Estados Unidos es uno de los principales cooperantes de Colombia y no nos ha dejado solos, porque además son conscientes de que, muchos de los 2 millones de migrantes venezolanos que han encontrado abrigo en nuestro país, procurarían desplazarse hacia Estados Unidos, si nuestra estabilidad se ve afectada.

Parte del proceso que hoy en día debe ejecutar la Cancillería está con el tema de las relaciones comerciales, ¿de eso qué se avanzó?

Al asumir la Cancillería, me di a la tarea de fortalecer la diplomacia económica y comercial en las misiones diplomáticas para apoyar más eficientemente la tarea del Ministerio de Comercio Exterior y Procolombia, trazamos metas propias para las misiones, le pedí a cada Embajada asignar un funcionario como enlace con el sector privado colombiano, el Ministerio y Procolombia, y a la fecha, hemos desarrollado 50 planes de negocios con un potencial enorme en materia de inversión extranjera directa y exportaciones.

La elaboración de planes económicos con las 62 embajadas, fue útil y se está reflejando en el buen comportamiento de las balanzas comerciales

Retomamos CO-nectados, una herramienta creada en 2019 para articular esfuerzos en el mercado internacional, que carecía de impacto en las metas económicas. Por ello, a mi llegada y atendiendo las recomendaciones de la Misión de Internacionalización, nos fijamos metas claras, cuyos resultados son evidentes, según cifras de Procolombia.

Estoy convencida de que la elaboración de planes económicos con las 62 embajadas, fue útil y se está reflejando en el buen comportamiento de las balanzas comerciales, en nuestras relaciones bilaterales y el aumento en la inversión extranjera, del orden de 3.272 millones de dólares, así como en exportaciones de 3.229 millones de dólares para enero de 2023.

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¿El nuevo canciller parece más concentrado en los temas de la paz que en los asuntos comerciales, le preocupa eso?

Es apenas natural que cada gobierno priorice temas en la política exterior, conforme a su agenda. Sin embargo, debemos tener claro que la política exterior de Colombia, es una política de Estado, enfocada en la promoción de los valores democráticos, el desarrollo económico, la sostenibilidad y la paz.

Álvaro Leyva Durán y Marta Lucía Ramírez.

La vicepresidenta junto al canciller designado Álvaro Leyva Durán.

Foto:

Twitter Marta Lucía Ramírez.

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Por ello, la agenda estratégica, múltiple y diversa de las relaciones internacionales de un país como Colombia, no se pueda volver monotemática. No podemos limitar el liderazgo que hoy ciertamente tiene nuestro país en varios escenarios internacionales, en toda la transición energética, sostenibilidad ambiental, en el tema de los océanos, en equidad de género, que nos permitirá seguir aumentando las exportaciones y la inversión extranjera, atraer turismo internacional e influir más en los escenarios multilaterales. Hemos dejado de ser el país problema del narcotráfico, para convertirnos en un actor proactivo e innovador en todos estos temas que enumero. ¡Colombia debe mantener el protagonismo internacional que merece, y del que goza, hoy más que nunca!

¿Qué queda pendiente en la cancillería en materia de tareas por ejecutar?

Cuando asumí la cancillería hace un año, realizamos un ejercicio de planeación estratégica con casi un centenar de acciones claves para realizar antes del 7 de agosto de 2022. El avance de esas acciones ha significado un trabajo enorme en materia bilateral, multilateral y en cooperación, con un cumplimiento del 96%.

Como señalaba anteriormente, la política exterior de Colombia es una política de Estado que transciende los gobiernos y tendrá que seguir avanzando en temas como la profesionalización del servicio exterior, con más embajadores de carrera diplomática en cargos de Dirección en las embajadas y misiones; seguir posicionando a Colombia en la cooperación sur – sur, como oferente de asistencia a Centroamérica, el Caribe y algunos países de África y Asia; continuar el proceso de diversificación de nuestras relaciones bilaterales, con aliados no tradicionales del país en Europa, Asia, África y Oceanía; seguir avanzando en liderazgo mundial en materia ambiental, y por supuesto, consolidarnos como un referente hemisférico de estabilidad democrática, equidad de la mujer y promoción y defensa de los derechos humanos.

Desde la vicepresidencia usted trabajó mucho en lo que tiene que ver con los avances para la mujer, ¿qué destaca?

Soy una convencida de la causa de la mujer, porque a través de ella, asumimos la causa de la familia, de los hijos, la de la comunidad y la de la sociedad entera. ¡Esta es la causa de Colombia!

En efecto, trabajé mucho con un equipo pequeño, pero extraordinario, desde la Vicepresidencia y la Consejería para la Equidad de la Mujer, que tuvo como Consejera el primer año a Ana María Tribín, y los últimos tres, a Gheidy Gallo. Construimos una verdadera política de Estado para lograr una verdadera equidad de género, que prioriza la autonomía económica de las mujeres para aprovechar su capacidad intelectual y laboral, aumentar su autoestima y eliminar la violencia de género. Fueron muchas las semillas que dejamos germinando y otras produciendo frutos, volcándonos a las zonas rurales para derrotar taras sociales y empoderar a las mujeres emocional, económica y políticamente.

Por primera vez, tenemos un instrumento financiero para acompañar emprendimientos de mujeres

Quiero destacar uno de los programas más maravillosos que dejamos andando desde la Vicepresidencia y al Consejería, con apoyo de gobiernos regionales: las Casas de Mujeres Empoderadas, que han llegado a 37 poblaciones de Colombia con asesoría psicológica, consultorios jurídicos, formación tecnológica y acompañamiento en los planes de negocios para tener un país de emprendedoras. Ya hay ocho proyectos productivos en marcha, que nos dan esperanza y nos confirman que toda semilla que se pone en manos de las mujeres da fruto abundante. Al finalizar este año, debe haber 50 Casas en total, que dejamos en proceso para una pronta apertura, como un legado de la Vicepresidencia de la República.

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Vale subrayar, además, el Fondo mujer emprende: por primera vez, tenemos un instrumento financiero para acompañar emprendimientos de mujeres, de manera que puedan convertirse en empresas escalables, rentables, sostenibles y perdurables. En total, logramos impactar a 1.937.260 mujeres de áreas rurales y urbanas con generación de oportunidades de emprendimiento y con la inclusión del enfoque de género en la red de prestadores de servicio público de empleo, con la generación de oportunidades de trabajo para 983.688 mujeres.

De la mano de la academia, creamos la Escuela de Formación Política y liderazgo para las mujeres, con la que hemos logrado capacitar a 5.000 colombianas en el buen ejercicio de lo público, en la responsabilidad de aspirar al mejoramiento de la sociedad desde el buen manejo del Estado para garantizar los derechos de todos los ciudadanos sin excepción.

La lucha contra la corrupción fue uno de los pilares de su trabajo, pero parece que es una guerra que se está perdiendo en el país.

Lamentablemente, la corrupción ha estado enquistada en nuestra sociedad, en parte por el sistema clientelista de la política, en el cual se desdibuja la ideología de los partidos para privilegiar muchas veces afanes burocráticos, y lo peor, la captura del Estado para contratistas de toda índole, cercanos a los miembros de la clase política en el nivel nacional y territorial. Sé que somos muy pocas las personas que hemos pasado por el Congreso y el Ejecutivo sin estar enviando “recomendados” a distintos ministerios o entidades públicas, ni haber ofrecido nada a cambio de un apoyo para un proyecto de ley o un debate.

Aunque la guerra contra la corrupción no se puede ganar de un día para otro, durante los cuatro años de nuestro gobierno, dejamos un andamiaje sólido en materia de transparencia para prevenir la corrupción y cerrar el espacio a los corruptos. Pusimos a andar iniciativas importantísimas junto con la Secretaria de Transparencia, Beatriz Elena Londoño, como la Red de Transparencia y Anticorrupción (RITA), el portal anticorrupción de Colombia (PACO), el índice Nacional Anticorrupción – INAC, iniciamos una red de 21 observatorios de transparencia y anticorrupción (RENOBA), con igual número de universidades de distintos lugares del país. Todo ello, nos ha permitido afianzar el sistema de denuncias en el sector público e implantar una cultura de la integridad, que esperamos que se consolide en el interior de toda la sociedad.

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Adicionalmente, impulsamos la Ley 2195-22, presentada con el apoyo de 25 entidades del Estado, cumplimos, con el Presidente Iván Duque, nuestro compromiso de campaña de sacar adelante leyes para obligar la publicación de las declaraciones de renta de los funcionarios, acabar la casa por cárcel para los corruptos, definir los pliegos tipo para la contratación estatal. Sin duda, este es un proceso de mejoramiento continuo. Aún falta cerrar más espacios, pero estoy segura de que este conjunto de herramientas sin precedentes, aunado a los Pactos por la transparencia con todas las Cámaras de Comercio y los gremios de la producción, hace más viable impedir el paso de los corruptos.

Como siempre, hay lunares: casos que no quisiéramos que se presentarán y justamente por ello tenemos que seguir innovando como sociedad, en el compromiso de lucha contra la corrupción. Este trabajo también debe ser una política de Estado, sin tintes políticos.

En Colombia, hay un puñado de personas y de sectores que han querido hacernos creer que todo es malo, que no hay esperanza, que todos somos corruptos, pero no es así. Tenemos que reconocer las múltiples fortalezas que tiene nuestra sociedad, que tenemos los colombianos, y por supuesto, los logros que hemos alcanzado en 200 años de esta democracia, pero también corregir las fallas, reconocerlas, sin sumirnos en el fango del pesimismo que nos lleva a la inacción, al retroceso y a hundir las esperanzas para nuestro progreso.

La plata de la paz y centros poblados fueron escándalos en los que parece como si el gobierno fuera el último en enterarse. ¿Qué pasó ahí?

En el marco de nuestras competencias, conjuntamente con la Secretaría de Transparencia, pusimos estos casos en conocimiento de los órganos de investigación y control, tan pronto recibimos alertas. Así mismo, se solicitó información a las entidades a cargo y se suscribieron pactos que permitieron mejorar los procesos para mitigar los riesgos de corrupción.

La corrupción siempre es repudiable, venga de donde venga. Es urgente conocer los resultados de las investigaciones para que los responsables vayan a la cárcel. Estos casos ya están en manos de la justicia.

¿Alguna recomendación para la nueva vicepresidenta?

La recomendación es la misma que doy a todas las personas que llegan a un cargo público: no dejarse distraer por halagos efímeros, concentrarse en el servicio, lograr que su trabajo tenga impacto tangible en los ciudadanos, nunca quedarse en anuncios ni buenos propósitos, trabajar muchas horas estudiando, escuchando a la gente de todos los sectores y regiones del país y levantarse todos los días renovada de un infinito amor por Colombia para no dejarse cansar ni sacar del ruedo y servir, servir y servir hasta el 7 de agosto del 2026 a este país maravilloso.

Marta Lucía Ramírez y Francia Márquez

Durante un primer encuentro, la vicepresidenta Marta Lucia Ramírez habló sobre asuntos del país con su sucesora Francia Márquez. 

No dejarse distraer por halagos efímeros, concentrarse en el servicio

También le aconsejo construir sobre lo que dejamos construido a favor de las mujeres, la política de océanos y transparencia, mantenerse en la medida de lo posible cercana al Presidente Petro y hacer acuerdos claros con él sobre sus roles para potenciar el gran papel de complementariedad –jamás de competencia de lo que significa la Vicepresidencia–, y no permitir que vanidades, ambiciones o aspiraciones los aíslen, sino trabajar todos los días en función de cumplir con los mandatos constitucionales, legales y el compromiso de continuar avanzando por el bien de Colombia en todo lo que significa el desarrollo económico, institucional y social de nuestro país. Eso es lo más importante de todo.

Finalmente, le aconsejo recordar –cada día– que hubo muchos colombianos que votaron por ella, y otros que votaron por la fórmula presidencial gracias a ella. Que en los resultados electorales y en el ejercicio de la responsabilidad para la que los eligieron sus votantes, no cabe el “yoísmo”, sino un liderazgo auténtico del ejercicio del gobierno, por apenas 4 años, convocando y sirviendo a toda la nación: los que votaron y los que no votaron por ellos. Rogamos a Dios que le vaya bien, por el bien de Colombia, recordando que los votos que hicieron que ella y Gustavo Petro ganara la Presidencia, son votos que se deben al servicio de 52 millones de personas, incluyendo a los 2 millones de venezolanos que se encuentran en Colombia.

Estas recomendaciones se las di todas con sinceridad el día que la conocí en nuestra primera reunión de empalme.

Usted tuvo la posibilidad de ser candidata presidencial, pero tomó la decisión de seguir en el gobierno y en últimas se podría decir que los sectores de derecha y centroderecha se quedaron sin un candidato fuerte. ¿Hoy qué piensa de eso?

Mire, servir a Colombia es desprenderse de egos y sobreponer el bien común a los intereses personales. El país estaba afrontando un momento muy difícil en mayo del 2021, cuando yo estaba lista a renunciar para no inhabilitarme y tomar la decisión de una candidatura, así que hice lo que consideré correcto en ese entonces: rodear al Presidente Iván duque y acompañarlo en medio de los desafíos, del temor ciudadano por una pandemia y sus efectos, que se tradujeron en demandas sociales y amenazas claras a la democracia por el vandalismo infiltrado en las legítimas protestas ciudadanas. Yo soy un soldado de Colombia y mi deber era mantenerme firme en la defensa de la institucionalidad, continuando el camino para cerrar las brechas sociales y regionales que han impedido a Colombia convertirse en una potencia económica sostenible de tamaño medio regional, tal como lo propuse en mi campaña del 2014. Esa es la razón por la cual, a pesar de tener la posibilidad, tomé la decisión de continuar en el gobierno.

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Debemos reconocer que el poder debe estar cada vez más cercano de la gente

Más allá de lo que sucedió en la pasada contienda electoral y de lo que se podría haber hecho, creo que la realidad nos deja aprendizajes enormes a todos. Sin duda, todos los gobiernos de los últimos años, y también la sociedad civil tenemos que reflexionar sobre cómo contribuir a darle mucho más estabilidad, confianza y esperanza a la sociedad colombiana. Esto es algo que debemos seguir construyendo entre todos, no es solamente el Gobierno, pero también debemos reconocer que el poder debe estar cada vez más cercano de la gente, demostrando que le preocupa de verdad sus necesidades. A Colombia hay que seguir transformándola desde las regiones, que fue un avance sin precedentes de estos cuatro años.

De lo que logró hacer, ¿qué resalta y qué cree que le quedo pendiente?

Elijo mirar el vaso medio lleno, y aunque es cierto que siempre sentiremos el deseo de haber hecho más, creo que maximizamos estos cuatro años para dejar un andamiaje robusto en empoderamiento de las mujeres, con el Fondo Mujer Emprende y $58.000 mil millones para financiar empresas escalables de mujeres rurales y urbanas; la política de compras públicas con enfoque de empresas de propiedad de mujeres a través de Colombia Compra Eficiente; también logramos el cierre de la investigación preliminar a Colombia por parte de la Corte Penal Internacional, gracias al reporte voluntario liderado por el Presidente con Camilo Gómez, director de la Agencia de Defensa Jurídica de la Nación; también lo que ya señale anteriormente sobre la red de compliance para la transparencia en el sector público, que fue una gran innovación de política pública.

Finalmente, está el punto donde convergen mi orgullo y mi frustración por no haber logrado más en la política de formalización de vendedores ambulantes o “emprendedores de a pie”, como les llamamos en la Vicepresidencia. Pese a que hoy están avanzando once laboratorios sociales de inclusión productiva, con los alcaldes de Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cartagena, Cúcuta, Ibagué, Montería, Neiva, Pereira, Popayán, y Villavicencio, la meta que nos trazamos, era mucho más ambiciosa. La idea es que esos vendedores que trabajan de sol a sol en las calles, sean parte de cooperativas a las cuales las empresas colombianas les vendan directamente sus productos a precio de distribuidor, y mediante un acuerdo con los alcaldes, tengan un puesto fijo en las calles, desde el cual podrán operar, siempre que estén carnetizados y organizados para que en un período de cinco años, en los cuales se les capacitará con apoyo de la Universidad Minuto de Dios y el SENA, se les apoye en el acceso a la financiación de las entidades de microfinanzas. La idea es que, en ese lapso, hagan su transición plena a la formalidad asegurando un salario mínimo y los aportes a seguridad social. Ello significaría que el tránsito hacia la formalidad se hace visibilizando y dándoles viabilidad a la vida digna de unas personas que tienen una enorme capacidad de trabajo.

El cambio que pidió el país sin duda comenzó hace cuatro años, y esas bases deben ser abonadas para dar frutos a toda la sociedad colombiana. La cosecha que viene es abundante y hay que seguir cuidando lo que hay y sembrando nuevas semillas. Recordemos que las personas en el gobierno somos pasajeras en este tren de alta velocidad que es el servicio público, en el que llevamos 52 millones de pasajeros.

¿De lo que ha visto y de lo que ha escuchado sobre el nuevo gobierno, hay algo que le preocupe?

Para el próximo gobierno, los mejores deseos, esperamos que su trabajo se traduzca en bienestar para todos los colombianos. Nos separan ideologías, visiones del mundo, pero por encima de ello, está el amor infinito a Colombia. Todos los colombianos estaremos atentos a apoyar sus aciertos y señalar oportuna pero constructiva y respetuosamente cualquier riesgo a la estabilidad económica, democrática o a la institucionalidad colombiana. Para ello, hay que ser muy prudentes en que, de verdad, cada decisión se haga procurando unir a este país, a partir de un gran compromiso con el respeto a todas las instituciones legítimas. Ojalá salvaguarden esos legados.

¿Qué sigue para Marta Lucía Ramírez? ¿Vuelve a la política?

Quiero darme el tiempo de saborear un café, mirar el atardecer y rodearme y llenar el espíritu con el amor de mi familia

Como muy pocas veces lo he hecho a lo largo de mi vida, esta vez necesito tomarme un respiro, sin pensar en compromisos ni responsabilidades para el día siguiente. Vengo de cuatro años frenéticos, con agendas día y noche; el último año con dos trabajos y sin escatimar esfuerzos para cumplirle al país. Lo primero ahora será recuperar el tiempo con mi esposo, mi hija, mi nieta, mi familia, mi papá, mis hermanos, mis sobrinos y mi sobrina-nieta que, pacientemente, me dieron todo el espacio para servir a Colombia.

Quiero darme el tiempo de saborear un café, mirar el atardecer y rodearme y llenar el espíritu con el amor de mi familia, seguir soñando con nuevos amaneceres en los que no tenga que levantarme en la pesadilla de un sinfín de calumnias y ataques personales a mí y a mi familia, con infamias y mentiras, como creo que no lo ha sufrido ningún otro político en Colombia. Infortunadamente, ha hecho carrera la estrategia de desprestigiar a las personas a través de las redes sociales, y en algunos casos, por parte de algunos pocos, que a pesar de tener carnet de periodista, han tenido agendas personales, llenas de amarillismo, odio y calumnia para hacerse célebres y cotizarse. Por fortuna, son pocos, pero, lamentablemente, algunos micrófonos han dado lugar a ese coctel, que junto con el manejo de las redes sociales, hoy genera mucha preocupación sobre el futuro de la democracia, como dice el filósofo Byung Chul Han.

En todo caso, desde donde esté, Colombia seguirá siendo mi causa.

JORGE E. MELÉNDEZ
​En Twitter: @JorgeEMelendez
SUDEDITOR DE POLÍTICA DE EL TIEMPO



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