Restitución de tierras: Salen 50 toneladas de café colombiano rumbo a Japón – Proceso de Paz – Política


La ruta comienza entre las montañas. A unos 1.750 metros sobre el nivel del mar, donde no llega el ruido de la urbe y solo se asoman árboles de todas las tonalidades de verde, se cosecha “café de nube”.

Así lo llama María Pilar Espinal, una de las beneficiarias de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), que por la manera en la que nombra su grano parece describir el significado completo de la siembra que se da en la vereda La Morena, corregimiento Galicia en el municipio de Bugalagrande.

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Desde la ciudad devota al Señor de los Milagros, Buga, toma cerca de 3 horas llegar hasta la hacienda El Porvenir. En la entrada hay un letrero que reza: “Esperanza hay para tu porvenir”, esas palabras hacen mella en el recorrido y como ese hay otros letreros que hacen parte del paisaje.

La vista de la hacienda en sus 360 grados está compuesta por el café en sus diferentes estados. La pendiente izquierda de la montaña está llena de cafetales y cuando se gira la mirada hacia la derecha se encuentra un cobertizo en el que hay grano pálido o negro que se seca al sol.

Cultivos de café

Desde el año 2011, la URT ha recibido 138.226 solicitudes de inscripción al proceso de restitución de tierras en todo el país. Esta es la vista que se observa en El Porvenir. 

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Diego Lozano. EL TIEMPO

Cultivos de café

Los primeros frutos de la planta de café pueden ser obtenidos después de 18 meses. Su color rojo carmín indica que está listo para ser cosechado.

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Diego Lozano. EL TIEMPO

Cultivos de café

En la hacienda El Porvenir el café es secado naturalmente, al rayo del sol. 

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Diego Lozano. EL TIEMPO

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María Dora Gómez Espinal, madre de María Pilar, es la matriarca del hogar y, a sus 88 años, cuenta que entre el ir y venir de su familia de la ciudad al campo, en el año de 1998 sus predios fueron arrebatados por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

“En una ida de nosotros a un paseo llegó la autodefensa y los militares en la salida de La Galicia no nos dejaron volver a entrar. (…) Ya después nadie pudo volver. 10 años estuvieron aquí. ¡Fue horrible, fue horrible!”, cuenta María Dora, quien junto a sus nueve hijos tuvo que irse a Cali y vender parte de sus propiedades y pertenencias para sobrevivir.

Su hija, una comunicadora social de profesión, relata que el retorno a sus tierras se dio en el 2008. Cinco años después de haber presentado una solicitud ante la URT, en el 2013, recibió junto a su familia una sentencia favorable del juzgado municipal que les permitió retornar a sus predios.

Tras esto, en el 2014 y 2015, fueron notificados de la orden de restitución en dos predios más. Espinal señala que retornaron a sus fincas y en ellas siembran café y otros productos como plátano y aguacate, lo que hace que sea una tierra productiva.

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“Aquí vivimos mi madre y mis hermanos. Nuestra vocación ha sido cafetera y esa ha sido nuestra experiencia. La Unidad de Restitución de Tierras llegó al territorio y nos dieron un proyecto productivo en lo que sabemos hacer que es producir café”, expresa María Pilar.

María Pilar Espinal, cultivadora de café

María Pilar Espinal acompañada por su madre. La casona de la hacienda ‘El Porvenir’ tiene 100 años y está rodeada de cafetales. 

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Diego Lozano. EL TIEMPO

En la actualidad ella forma parte de la asociación AsoMorena, la cual está conformada por otros habitantes de la vereda La Morena, y se vinculó al programa de proyectos productivos de la URT. En total son 55 familias las que lograron obtener un acuerdo comercial para exportar café especial a Japón.

En la voz de María Pilar, su madre y las personas que viven en esta zona del Valle del Cauca, no parece que haya huella alguna de rencor por lo vivido, por el contrario, demuestran gratitud por el respaldo que han recibido por parte de la Unidad y de las demás instituciones del Estado que les han brindado acompañamiento.

La representante de AsoMorena cuenta que el retorno de ella y su familia se dio con preocupación, pero también resalta que el Acuerdo de Paz que fue firmado en 2016, por el gobierno de Juan Manuel Santos, permitió que el conflicto se aplacara.

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Esta ha sido una unidad de negocios que nos ha dado esperanza

Además, afirma que en los últimos ocho años, la URT ha acompañado su proyecto productivo y el de otras familias que producen café en sus diferentes variedades. En su hacienda, el principal café de cultivo es Castillo, pero también tiene microlotes orgánicos de varietales que van desde grano Geicha, Bourbon, Pacamara y Caturra.

“Esta ha sido una unidad de negocios que nos ha dado esperanza, nos ha unido más y pudimos entender que teníamos que trabajar en equipo. Aprendimos y estamos en esa transición de agricultura tradicional a orgánica y estamos cultivando”, concluye María Pilar, quien junto a otros habitantes de La Morena construyeron una biofábrica en la que producen abono 100 por ciento orgánico.

La historia del retorno a las tierras se replica con otros vallecaucanos que también han sido restituidos. Francisco Ospina trabaja junto a María Pilar en la biofábrica y se encarga de producir abono a partir de desechos y “microorganismos de montaña”.

Él cuenta que junto con la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) aprendieron a hacer compostaje con un proceso llamado ‘Bokashi’, el cual consiste en un abono orgánico sólido.

“Haga de cuenta que los desechos se fermentan y se calientan para matar los microorganismos malos y después esa tierra nosotros la usamos para sembrar”, indica Ospina, un campesino, que vivió la violencia en carne propia. Su hijo mayor fue asesinado, tan solo tenía 20 años. Al igual, su esposa, perdió a toda su familia en manos de los paramilitares.  

Bokashi- abono orgánico

El ‘Bokashi’ está compuesto por diferentes restos orgánicos: estiércol de ganado, pulpa de café, cal agrícola, melaza, microorganismos de montaña, entre otros. 

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Diego Lozano. EL TIEMPO

Restitución de tierras

Francisco Ospina hace parte del proceso de restitución de tierras. Perdió a su hijo por el conflicto, pero encuentra consuelo al cultivar.

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Diego Lozano. EL TIEMPO

Los pasos que se dan por esta región recogen años de conflicto. Actualmente, la vida de algunos de ellos ha tomado un nuevo rumbo. 

Ricardo Fernández, igualmente hace parte de AsoMorena y es muestra de lo que la URT ha denominado “relevo generación”, pues actualmente dirige la producción de los cafetales de su padre, Ricaurte Fernández. Ellos retornaron a sus tierras en el 2001, después de ser despojados por las AUC.

Fernández y otros habitantes de la vereda La Morena, aseguran que el acompañamiento de la Unidad de Restitución de Tierras y los proyectos productivos han permitido que la comunidad se una otra vez. 

Edward Tamayo también heredó la historia de su padre, Hermes Antonio Tamayo, quien tuvo que tomar a sus seis hijos y dejar sus predios en la vereda La María en 1999, pero cinco años después regresaron.

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Presentaron una solicitud ante la URT en el 2010 y se acogieron al programa de restitución. Actualmente, Edward encabeza la Asociación de Familias Agropecuarias Campesina (AFAC), la cual fue fundada por su padre.

María Fanny Ríos encabeza la AFA, otra de las asociaciones que hace parte del acuerdo comercial para enviar café colombiano al país del sol saliente.

Ella cuenta que sus padres fueron asesinados en el 2004 por los paramilitares. Ese es un hecho que marcó su vida y unas pocas líneas no bastan para describir el dolor que siente, aunque en el presente se siente afortunada y halla consuelo en poder producir las 7 hectáreas que le fueron devueltas.

María tiene ocho hijos que la acompañan en la tarea recia de cosechar y con la voz ronca dice que está orgullosa de cultivar café de “extraordinaria calidad” a 2.000 metros sobre el nivel del mar.

María, Ricardo y Edward firmaron el acuerdo de exportación para enviar café especial a Japón.

El acuerdo comercial

Desde el 2011, la Unidad de Restitución de Tierras ha implementado la Ley de Víctimas en 16 direcciones territoriales y el reporte oficial indica que hay 5.679 proyectos productos en estas zonas de restitución.

En el Valle del Cauca, un total de 55 familias beneficiarias de la UTR en los municipios de Tuluá, Trujillo y Bugalagrande pudieron recoger los frutos de lo que sembraron. Después de casi seis meses de labor, el pasado viernes 24 de junio, enviaron su primer contenedor con 50 toneladas de café especial con dirección a Japón.

Las familias, que hacen parte del proceso de restitución de tierras y que tienen historias que cuentan en viva voz el conflicto armado desde esta región, obtuvieron el apoyo financiero de la multinacional Ajinomoto y su filial Mitsui y la Federación Nacional de Cafeteros para exportar.

Es un hito para la Unidad de Restitución de Tierras lograr materializar este acuerdo 

El director de la URT, Andrés Castro, explica que junto con la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (Jica) ya se venía trabajando en temas de acompañamiento técnico y cultivo con abonos orgánicos y fue con la ayuda de un intermediario de la Federación Nacional de Cafeteros que se logró trazar la alianza de exportación de café especial.

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Feria 65 de Tuluá

María, Ricardo y Edward fueron tres de los beneficiarios de la URT que firmaron el acuerdo de exportación para enviar café especial a Japón.

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Diego Lozano. EL TIEMPO

“Es un hito para la Unidad de Restitución de Tierras lograr materializar este acuerdo de comercialización de cafés especiales al Japón. Este negocio que se está haciendo a través de Caficentro permitió el acopio de las 50 mil kilos y las familias beneficiarias de la Unidad van a obtener el orden 250 mil dólares”, indicó Castro.

Precisamente, en el marco de la Feria 65 de Tuluá, se dio la firma de un acuerdo por parte de pequeños y medianos productores que fueron restituidos. El ministro de Agricultura, Rodolfo Enrique Zea, firmó el acuerdo y destacó la importancia de la producción regional.

“El Ministerio de Agricultura en estos cuatro años ha invertido más de 150.000 millones de pesos en temas que tienen que ver con las alianzas productivas, con el ‘Campo emprende’ y los subsidios a través de las líneas especiales de créditos”, señaló el alto funcionario.

El proyecto de exportación de café especial hace parte del programa de Agricultura por Contrato, que fue desarrollado por el gobierno del presidente Iván Duque e incluido en el Plan Nacional de Desarrollo para garantizar la financiación de las actividades productivas en diferentes regiones del país.

Según Juan Manuel Sanclemente, coordinador de Agricultura por Contrato, hasta la fecha hay 282.000 productores en el país que cuenta con acuerdos comerciales formales en los 32 departamentos. “En el Valle del Cauca, son alrededor de 8.000 personas que han generado negocios con más de 1.600 empresas o aliados del sector gastronómico, de comercio e industrial”, puntualizó Sanclemente.

Si usted quiere apoyar el proyecto productivo de María Pilar Espinal y los habitantes beneficiarios de la Unidad de Restitución de Tierras en el Valle del Cauca puede  contactarlos a través de su cuenta de Instagram: @el_porvenir_hacienda_cafetera

DIEGO LOZANO
REDACCIÓN POLÍTICA
Escríbanos a: lozdie@eltiempo.com



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