Rusia empezó ayer a cortar el gas a Europa al suspender los suministros a Bulgaria y Polonia por negarse a pagar en rublos el combustible ruso, una medida que ha sido calificada de “chantaje” por la Unión Europea (UE) y que puede afectar a mediados de mayo a otros compradores europeos, según advirtió el Kremlin.

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Gazprom ha suspendido por completo el suministro de gas a Bulgaraz (Bulgaria) y PGNiG (Polonia) por no haber pagado en rublos los suministros en abril”, señaló el gigante gasístico ruso.

Tanto Bulgaria como Polonia son además Estados de tránsito y por ello Gazprom ya advirtió de consecuencias para el resto de países en caso de una retirada no autorizada de gas.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ya había advertido que los países considerados “inamistosos” por las sanciones occidentales a la campaña militar de Rusia en Ucrania, entre ellos los miembros de la UE, debían pagar la materia prima en la moneda oficial de Rusia.

¿Cómo responderá la Unión Europea?

Europa, específicamente las zonas del Este y los Balcanes, son las regiones más dependientes al gas y petróleo ruso, según reveló un estudio del Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena (WIIW, por sus siglas en inglés).

Alemania presenta un caso similar a esta zona, pues más de la mitad del gas que utiliza el país proviene de Rusia. Para hacer frente a una interrupción del suministro a corto plazo, Berlín tiene un plan de emergencia de cara al próximo invierno que contempla crear una reserva.

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Josep Borrell

Josep Borrell, jefe de la diplomacia de la Unión Europea.

De los dos afectados, Polonia, que cuenta con reservas “cercanas al 80 por ciento”, asegura que no habrá escasez de ese carburante en los hogares pese a la interrupción del suministro ruso. Hasta hace poco, el 55 por ciento del gas que Polonia consume provenía de ese país, pero desde hace meses Varsovia ha buscado a nuevos proveedores, como Catar.

Bulgaria, por el contrario, depende hoy por completo de las importaciones energéticas rusas. La principal refinería de petróleo es propiedad del consorcio ruso Lukoil, que cubre un 60 por ciento de la demanda de combustible.

Además, la única central nuclear del país es de construcción rusa y depende del combustible nuclear importado de ese país. Tras el corte ayer de los suministros, el Gobierno búlgaro dijo que tiene reservas de gas para varios meses y recordó que tras el verano funcionará un nuevo interconector con Grecia que permitirá importar grandes cantidades de gas.

Ante los hechos, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, dijo que los 27 países comunitarios harán frente “de forma conjunta y solidaria” al corte de suministros de gas y petróleo ruso a Polonia y Bulgaria. “Ya sabíamos que teníamos que disminuir esa dependencia del gas y del petróleo ruso”, indicó.

Nuevas acciones en el terreno de guerra

Con este telón de fondo, en el terreno, ayer seguía creciendo el temor a una posible agresión rusa en Moldavia después de que las autoridades prorrusas de Transnistria denunciaron varios ataques en su territorio, que muchos expertos ven como operaciones de falsa bandera para justificar actos de desestabilización.

Este territorio es importante porque, tras la invasión en Ucrania, el Parlamento moldavo declaró el estado de emergencia ante el temor de que Rusia active a sus soldados en esta región para apoyar un asalto sobre la ciudad ucraniana de Odesa, a menos de 100 kilómetros.

De hecho, más de 20.000 toneladas de armamento soviético están en Transnistria desde el fin de la Guerra Fría.

Kiev, por su parte, recibió al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, proveniente de Moscú, donde abordó con Putin la guerra entre los dos países.

António Guterres

António Guterres, Secretario General de la ONU, en una gasolinera a 210 kilómetros de Kiev.

Foto:

EFE/ Miguel Gutiérrez

“He llegado a Ucrania, tras haber estado en Moscú. Seguiremos trabajando para ampliar la ayuda humanitaria y garantizar la evacuación de civiles de las zonas de conflicto”, señaló Guterres en su cuenta de Twitter, previo a su reunión con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que se espera se lleve a cabo hoy.

A pesar de que el presidente ruso afirmó, en su encuentro con Guterres, que esperaba que las negociaciones pudieran permitir el fin del conflicto, ayer amenazó con “ataques relámpagos” en caso de injerencia estratégica en Ucrania.

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“Si alguien, insisto, se dispone a interferir en los acontecimientos en marcha y crea amenazas estratégicas inadmisibles para Rusia, deben saber que nuestros ataques de respuesta serán relámpago, rápidos”, aseveró Putin, haciendo alusión a su armamento “del que ahora nadie puede presumir”.

Es por esto que, en medio de la tensa jornada de ayer, causó sorpresa el intercambio de presos entre Moscú y Washington, con el exmarine estadounidense Trevor Reed y el piloto ruso Konstantin Yaroshenko, encarcelado desde 2010. El presidente estadounidense, Joe Biden, fue quien oficializó el canje.

*Con información de Efe y AFP

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